Con información de Jornada de Oriente
Enrique Cárdenas Sánchez acabó claudicando en todo lo que representaba, pues en menos de un año pasó de ser un adalid de los proyectos ciudadanos para dignificar la política a ser ahora parte de las estructuras del morenovallismo, al haber aceptado ser candidato común del PAN, el PRD y el PMC, que es un conjunto de partidos cuyas dirigencias siguen controladas por el grupo del extinto exmandatario Rafael Moreno Valle Rosas.
Cárdenas Sánchez irrumpió en la política local a finales de 2017, luego de que había sido un crítico serio y consistente de los abusos cometidos por Rafael Moreno Valle Rosas siendo gobernador de Puebla. El exrector de la Universidad de las Américas cuestionó con severidad los altos costos del Museo Internacional Barroco, de los Proyectos de Prestación de Servicios y el ocultamiento de la deuda pública que generó la administración morenovallista. Por esa actitud, el académico denunció que llegó a ser objeto de sutiles amenazas del entonces secretario general de Gobierno, Diódoro Carrasco Altamirano.
Luego de ser un férreo crítico del morenovallismo buscó ser candidato de Morena a la gubernatura de Puebla. Sus argumentos sonaban muy convincentes, pues decía que se identificaba con Andrés Manuel López Obrador –entonces en su etapa de aspirante presidencial– porque ponía en el centro de su proyecto electoral el combate a la corrupción, que era una condición mucho más valiosa que las diferencias de matices ideológicos que podía haber entre ambos.
Cuando no ganó la encuesta que decidió al abanderado de Morena, entonces Cárdenas se volvió un detractor de esta fuerza política y en general, de todos los partidos políticos, lo cual le llevó a armar un importante movimiento ciudadano que buscaba impulsar candidatos independientes a cargos de elección popular sin la contaminación de marcas políticas tradicionales.
“Nos han secuestrado los partidos políticos. Ellos se han repartido como botín al país y al estado: actúan como dueños de nuestro destino. ¡Basta ya!”, era una parte sustancial del discurso de la plataforma Sumamos que creó Enrique Cárdenas para promover una ciudadanización de la política y de los cargos públicos en los tres niveles de gobierno.
Con todos sus claroscuros, Enrique Cárdenas era un hombre que parecía ser congruente y transparente en su lucha contra los vicios del sistema de partidos y en el derecho que tienen los ciudadanos a ser candidatos a cargos de elección popular, sin la necesidad de que sean postulados por una fuerza política.
Ahora que Cárdenas por fin ha logrado ser candidato, ha acabado demostrando que en realidad el busca lo que tanto cuestionó: llegar al poder a cualquier costo y por cualquier vía.
Y al igual que pasa con muchos políticos y partidos, a su alrededor hay un mundo de simulaciones e incongruencias.
¿Por qué llegar a esta conclusión? Por tres razones de peso:
Primera: en 2018, Enrique Cárdenas llamó públicamente a no votar por la entonces coalición formada por el PAN, el PRD y PMC, porque estas fuerzas políticas habían sido cómplices del ocultamiento de la deuda pública que generó el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.
Lo grave no es que se haya convirtiendo en el candidato de ese mismo conjunto de partidos, sino que los mismos son controlados por líderes que son parte del grupo político morenovallista: Genoveva Huerta en el PAN, Fernando Morales en el PMC y Vladimir Luna Porquillo en el PRD.
Es decir ahora es parte del grupo político que antes cuestionó con severidad.
Tal situación plantea que Cárdenas seguramente será un severo crítico de Morena y de su candidato a la gubernatura en las próximas campañas electorales, pero no volteará a denunciar los abusos de poder y los actos de corrupción que fueron parte del morenovallismo.
Es decir, desde ahora se percibe que podría tener un comportamiento más o menos similar al que tuvo Enrique Doger Guerrero el año pasado, quien en su calidad de candidato del PRI a la gubernatura fue un acosador del aspirante de Morena, Luis Miguel Barbosa Huerta, y al mismo tiempo era acrítico con Martha Erika Alonso Hidalgo, la abanderada del albiazul y esposa de Moreno Valle. Ese manejo exhibió el control que el morenovallismo tenía sobre el tricolor.
Segunda: los dirigentes de los tres partidos que se han propuesto postular a Cárdenas han argumentado que se fijaron en él como parte de un llamado que hicieron miembros de la sociedad civil para que fuera tomado en cuenta como un buen prospecto para ser candidato.
Eso es mentira. En esta columna el pasado 11 de febrero se publicó que el proyecto de hacerlo candidato lo ideó el dirigente y fundador del PMC, Dante Delgado Ranauro, para que primero lo nominara esta agrupación y luego se creara una alianza con el PAN en torno a la figura del ex rector de la UDLA.
Con ello se exhibe que a Enrique Cárdenas no le molesta ser parte de los arreglos e intrigas de los partidos políticos que apenas una semanas atrás cuestionaba con excesiva severidad.
Tercera: atrás de la postulación de Cárdenas se ve con claridad la mano del grupo morenovallista, ya que curiosamente el mismo día se alinean los tres partidos que siempre hicieron alianzas con Moreno Valle, utilizan los mismos argumentos en torno al líder de Sumamos y al final, lo que buscan es un mismo objetivo: combatir el avance de Morena en Puebla.
Visto de otra manera: Enrique Cárdenas es el nuevo activo del morenovallismo, una fuerza política que lucha por no extinguirse ni perder los privilegios adquiridos en el pasado sexenio.

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