Por: Pbro. Gustavo Herrera
Hoy, al despertar, me puse a reflexionar que, a veces, a lo largo de nuestra vida, tenemos momentos en que nos sentimos solos y nos damos cuenta de que aquellas personas que, en algún momento, fueron nuestras amistades, hace tiempo que ya ni las ves ni sabes nada de ellas.
Te cuestionas: ¿En qué he fallado?... ¿Cuáles han sido mis actitudes que han llevado a mis amigos a alejarse de mí?... etc.
Y, de esta manera, cargas tu conciencia con culpas que, muchas veces, nada tienen que ver contigo.
Debemos aprender que la vida y las circunstancias que se van presentando en ella van generando nuevas etapas y, con ellas, surgen nuevas relaciones y personas diversas. Son diferentes los intereses de cada quien y aquellos con quienes, en alguna etapa de tu vida, existían varias afinidades, ahora ya tienen otras prioridades.
Ojalá nunca olvides que: "Si por la noche te pones a llorar por haber perdido el brillo del sol, las lágrimas no te permitirán admirar la belleza de las estrellas".
Acepta que tu vida ha cambiado y que ahora tienes una nueva oportunidad de conocer personas diferentes que te valoran por lo que eres o haces, y no por lo que fuiste o hiciste en el pasado.
Aprende a vivir tu presente y a disfrutar de aquellos que hoy entran en contacto contigo. Quiérelos y cuídalos, para que puedas cultivar amistades sinceras que, a pesar de las circunstancias y de tus errores, siempre estén contigo.
¡Disfruta tu presente y no sufras por tu pasado!
Si necesitas un amigo que te escuche y te quiera... No lo dudes, búscalo a tu lado y ahí estará.
Recuerda que la soledad solo podrá llegar a tu corazón si tú lo permites, porque siempre habrá personas a tu lado que te quieran y valoren... ¡Solo déjate amar por ellas!
¡Buen día!... ¡Un abrazo!