El estado de Puebla se encuentra en una encrucijada en la gestión de residuos sólidos urbanos, por carecer de alternativas técnicas para resolver una crisis que ya afecta la salud pública y los recursos naturales de diversas regiones de la entidad, debido a que el 77 por ciento de los municipios (167 de 217) enfrenta dificultades severas para deshacerse de su basura de manera legal y segura.
De acuerdo con el más reciente “Diagnóstico de sitios de disposición final” presentado por el Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim), de los 97 sitios identificados en el estado, apenas el 24.74 por ciento cumple con los criterios técnicos de la NOM-083-Semarnat-2003.
Esto significa que solo uno de cada cuatro rellenos sanitarios en Puebla cumple con la norma ambiental, y el resto opera bajo condiciones de irregularidad, saturación o riesgo inminente de contaminación.
Además, el estudio revela una red de rellenos sanitarios que operan con deficiencias estructurales, falta de tecnología para el aprovechamiento de biogás y riesgos latentes para la salud pública y el medio ambiente.
En el estado de Puebla, al día se generan de manera estimada casi 6 mil toneladas de residuos sólidos urbanos, con una recolección aproximada de 4 mil 218 toneladas y un promedio de cobertura del 70.41 por ciento.
Con datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), se identificaron 19 sitios de recolección que representan un riesgo alto para la población y su entorno.
En la Sierra Norte y Nororiental se reportan 10 rellenos sanitarios de riesgo alto en municipios como Pahuatlán, Tlacuilotepec, Xicotepec, Zihuateutla y Tetela de Ocampo.
En el Valle de Serdán se cuenta con un sitio de riesgo alto, que presenta lixiviados y opera con limitaciones y deficiencias, en el municipio de Rafael Lara Grajales.
En la Mixteca se identificaron 32 sitios de disposición final de residuos, de los cuales cuatro son de riesgo alto. Destaca el caso de Izúcar de Matamoros, donde a pesar de estar clasificado bajo la Norma, presenta deficiencias operativas que generan peligro de contaminación.
En el Valle de Atlixco y Matamoros nueve sitios fueron revisados; uno de ellos es de riesgo alto (Atlixco) y los ocho restantes operan bajo riesgo medio o mediano.
En la región de la Angelópolis, los seis sitios identificados operan bajo un esquema de riesgo medio. Aunque cuatro cumplen con la normativa NOM-083-SEMARNAT-2003 y tienen tratamiento de lixiviados, reportaron limitaciones y deficiencias técnicas constantes.
Mientras en la región Tehuacán y Sierra Negra, de los nueve rellenos sanitarios, tres son considerados de alto riesgo y se ubican en Tochnene, en Tlacotepec de Benito Juárez, en Tehuacán y Ajalpan.
DEPÓSITOS AL BORDE DEL COLAPSO
Otro de los puntos más alarmantes del diagnóstico es la saturación de los principales depósitos intermunicipales.
La vida útil de varios rellenos sanitarios está por extinguirse, dejando a los municipios sin lugares autorizados para depositar sus desechos.
El relleno sanitario de Tehuacán, que se ubica en la Reserva de la Biósfera Cuicatlán-Tehuacán, una zona protegida por su biodiversidad, se encuentra agotado y sin posibilidad de ampliación.
El de ciudad de Puebla (Chiltepeque) le quedan siete años de vida útil, y su proyección de saturación es para el cierre de la década; mientras que el de Atlixco está por alcanzar el límite y requiere de ampliación urgente para continuar operando.
El sitio de Izúcar de Matamoros también se encuentra en la misma situación, el proyecto original de 15 años está rebasado y opera por extensión; en tanto, el de Zacatlán le quedan seis años de vida, ante el riesgo de saturación a mediano plazo.
La altura que alcanzarán estos depósitos al momento de su cierre definitivo se estima en unos 30 metros, lo que incrementa el riesgo de inestabilidad estructural e incendios.
EL PELIGRO DE LOS LIXIVIADOS Y EL BIOGÁS
La mayoría de los ayuntamientos se limitan a “tirar basura” sin aplicar procesos de saneamiento o aprovechamiento.
El estudio reportó que hay contaminación de acuíferos, debido a la falta de geomembranas y sistemas de captación de lixiviados (líquidos tóxicos), que ha provocado filtraciones en sitios como Huejotzingo, afectando los mantos freáticos de municipios aledaños como San Andrés Calpan y San Pedro Cholula.
Aunado a esta situación, las emisiones se encuentran sin control y casi ningún sitio en el estado cuenta con tecnología para el aprovechamiento de biogás.
Por ejemplo, en el relleno de San Martín Texmelucan se detectó que no existen antorchas instaladas para la quema controlada, lo que contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero y aumenta el riesgo de explosiones o incendios.
En cuanto a higiene y seguridad solo 12 de los 97 sitios de disposición final en Puebla cuentan con monitoreos constantes en materia de higiene y seguridad laboral, dejando desprotegidos a los trabajadores y comunidades vecinas.
UN MODELO DE GESTIÓN QUEBRADO
El diagnóstico concluye que el 77 por ciento de los municipios de Puebla (167 de 217) enfrenta dificultades severas para deshacerse de su basura de manera legal y segura, por lo que se han convertido en “tiraderos” regionales que acortan drásticamente su tiempo de vida.
Ante este escenario, el Igavim enfatizó la urgencia de transitar hacia modelos de compostaje y separación de residuos desde el origen, debido a que la construcción de nuevos rellenos por sí sola no resolverá el problema de fondo si no se corrige la gestión deficiente y la falta de inversión financiera transparente.
Además, advirtió que la falta de saneamiento adecuado en sitios clausurados o saturados representa una amenaza directa para los mantos freáticos. Sin la remediación necesaria, los lixiviados seguirán contaminando el agua de las comunidades aledañas.
La crisis ambiental en Puebla no es solo un asunto de recolección, es un riesgo latente para la salud pública que exige una reingeniería profunda antes de que la saturación de los sitios desemboque en una emergencia sanitaria estatal.
A pesar de que el marco legal faculta a los ayuntamientos para formular programas de prevención y otorgar concesiones para el manejo integral de residuos, el diagnóstico concluye que en Puebla se carece de alternativas técnicas sólidas para resolver la crisis actual de basura, lo que perpetúa la saturación de los centros de transferencia y disposición.
Con información de: La Jornada de Oriente

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