• Es realizado por especialistas del instituto en coordinación con el municipio de Santa Isabel Tetlatlahuca
• Estiman posibilidades de hallar evidencias arqueológicas que permitan corroborar el vínculo del sitio con Cacaxtla
Derivado de un reporte de daños por acciones antrópicas y naturales sobre bienes arqueológicos localizados en el Cerro de las Tres Cruces, municipio de Santa Isabel Tetlatlahuca, en Tlaxcala, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su representación en la entidad, en coordinación con autoridades municipales, inició un rescate arqueológico emergente para la protección y posterior estudio del sitio prehispánico Tetlatlahuca, cuyas temporalidades van de 800 a 300 a.C., hasta 650 a 1100 d.C.
El responsable de las labores es el arqueólogo del Centro INAH Tlaxcala, Ramón Santacruz Cano, quien trabajará durante cuatro semanas en el núcleo central del asentamiento, ubicado en la cima del cerro, donde a ras de tierra se observan restos de pisos y muros con estuco. Los estudios se harán en campo y en gabinete, y se elaborará un informe detallado que resulte en un proyecto de investigación.
El director del Centro INAH Tlaxcala, José Vicente de la Rosa Herrera, informó que se prepara la firma de un convenio entre el INAH y el municipio, el cual derivará en un posterior proyecto de investigación y conservación. Asimismo, puntualizó que, con autorización del Consejo de Arqueología, los trabajos iniciaron en los elementos arqueológicos que están a la vista.
Por su parte, el edil de Santa Isabel Tetlatlahuca, Hugo Mendoza Salazar, reiteró el interés y disposición del municipio para rescatar el patrimonio de la localidad, e iniciar junto con el INAH los trabajos de conservación necesarios para salvaguardar este legado, acompañados de una campaña de concientización entre la población sobre la importancia del lugar, localizado en terrenos propiedad del municipio.
El arqueólogo Santacruz Cano abundó que el objetivo del rescate es asegurar la autenticidad de los monumentos y la estabilidad material y estructural de los elementos arquitectónicos. Adelantó que durante los trabajos es posible que se hallen evidencias arqueológicas que permitan corroborar el vínculo que el sitio guarda con Cacaxtla, en este caso, quizá, pintura mural.
“En la medida que estudiemos más los vestigios vamos a profundizar que el poder en Cacaxtla pudo ser compartido con pueblos como Tetlatlahuca, para mantener el control económico de esta región de Tlaxcala y hacia el sur de Puebla”.
El sitio Santa Isabel Tetlatlahuca está inscrito en la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos del INAH. Fue visitado en la década de 1970 por arqueólogos del Proyecto Puebla-Tlaxcala, de la Fundación Alemana para la Investigación Científica, dirigido por el investigador emérito del INAH, Ángel García Cook (1937-2017).
Estudios arqueológicos a nivel del sitio y de muestras cerámicas arrojan evidencia de ocupaciones humanas durante los horizontes mesoamericanos Preclásico Tardío, Clásico y Epiclásico, que corresponden a las fases regionales Texolac (800 - 300 a.C.), Tenanyecac (100 - 650 d.C.) y Texcalac (650 - 1100 d.C.), razón por la cual fue ubicado culturalmente como parte del bloque Xochitécatl-Nativitas-Nopalucan.
“Se sabe que, en 1989, personal del Centro INAH Tlaxcala realizó un salvamento arqueológico en el lugar, derivado de la apertura de un camino de terracería. En aquel momento se identificaron pisos, rellenos constructivos, una banqueta estucada, restos de un drenaje, de muros y fragmentos de taludes, un alto relieve desplantado de una banqueta y adosado a un paramento de adobes, así como vestigios de pintura mural semejante a la de Cacaxtla. La hipótesis es que son asentamientos culturalmente relacionados”, dijo el arqueólogo.
Asimismo, Santacruz Cano refirió que las tareas se efectuarán a partir de excavación horizontal, referida a una retícula general, con la cual registrará cuidadosamente tanto los elementos arquitectónicos expuestos como los contextos adyacentes. Todos los depósitos excavados serán pasados por cribas de 1 a 3 milímetros con el fin de recuperar posibles restos de materiales culturales, como cerámica, obsidiana, fragmentos de hueso y/o arqueobotánicos.
Por último, mencionó que, en paralelo, se harán dibujos y fotografía minuciosa de toda la evidencia arqueológica que se encuentre; restauración y conservación in situ de los elementos arquitectónicos que lo requieran, siguiendo los lineamientos de restauración que por norma señala el INAH; además se estabilizarán las construcciones expuestas y los rellenos arqueológicos con elementos compatibles a los materiales de fábrica originales.
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