Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡No juzgues, no critiques, no condenes!
Si vives de acuerdo con estos imperativos, lograrás estar bien con todos y tener una excelente aceptación.
Es difícil... ¡Claro que sí!
Pero te digo algo... ¡No es imposible!
Todos lo podemos lograr, siempre y cuando lo intentemos.
Se ve difícil, pero no dejes de intentarlo.
Enseña a tus hijos a evitar las críticas destructivas; de esta manera, estarás formando un mundo mejor.
La mejor forma de educar es con el ejemplo.
Empieza a evitar la crítica destructiva y tu vida será diferente. Te sentirás mejor y no te remorderá la conciencia por haber hecho tal o cual comentario acerca de alguien.
Recuerda que el que critica siempre queda mal.
Si eres ligero de lengua, la gente va a huir de ti y tendrá miedo de ti. Intentarán llevarse contigo solo para que no hables de ellos, pero te aseguro que, detrás de ti, estarán destrozándote, porque recuerda que: «Con la misma vara que midas, serás medido».
Es el momento de hacer un alto en tu camino y, si tu problema es la crítica, ¡empieza a cambiar! Vale la pena.
Tendrás amigos sinceros y forjarás amistades largas y honestas, porque lo que se siembra se cosecha.
¡Ánimo!
Es el momento de corregir los errores.
¡Tú puedes!
¡Bonito día!
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