martes, 1 de septiembre de 2026

Reflexión - No busques la belleza lejos... cuando la tienes frente a tus ojos.



Por: Pbro. Gustavo Herrera.  

“No busques lejos lo que está cerca”

Muchas veces nos la pasamos buscando a la persona ideal, al amigo perfecto, al mejor maestro, la familia modelo, el mejor sacerdote, etc. Y vamos por el mundo con esa ansia de encontrar lo óptimo, pero, con las prisas de abarcar más allá del horizonte, empujamos y hacemos a un lado a las personas que están a nuestro lado.

“Andamos buscando el bosque, pero los árboles no nos permiten encontrarlo”... Y no nos damos cuenta de que esos árboles que nos estorban son los que hacen el bosque que buscamos.

¡No busques lejos lo que está cerca!
¡Valora al que está a tu lado!

Muchas veces pensamos que es mejor aquel que viene de lejos.

Una vez, preparando una jornada de pastoral en el seminario, al estar pensando quién podría dar el tema principal, alguien sugería a uno de nuestros profesores, y otro dijo: “¡No!... ¡Traigamos a un experto!”. Todos nos quedamos sorprendidos y replicamos: “Pero este profesor es un experto en la materia”. A lo que el que había hecho el comentario respondió: “No, este profesor no es el ideal para la ponencia aquí, porque un experto siempre será aquel que viene de otro lado”.

Tristemente, somos “malinchistas”.

No sabemos valorar lo que tenemos en casa y andamos buscando lejos lo que está cerca.

Ahora entiendo las palabras de Jesús cuando dijo: “Nadie es profeta en su tierra”. Y cuando hablaba con sabiduría, la gente se sorprendía y decía: “¿Qué no es el hijo del carpintero?”.

Muchas veces menospreciamos a los que están a nuestro lado. Y nuestro afán de encontrar lo ideal nos impide descubrir lo grandioso de las personas que siempre han estado a nuestro lado.

Me han tocado casos en que personas de Puebla se van a realizar una cirugía en el extranjero porque ahí están los mejores doctores, y resulta que el médico que hace la cirugía es poblano, con residencia y consultorio en nuestra ciudad; solo que allá es el “experto que viene de otro lado”.

Es el momento de que abramos nuestros ojos y veamos lo valioso que tenemos a nuestro lado.

No busques al mejor hermano en otras familias cuando lo tienes a tu lado.

Valora a tus papás, a tus amigos que siempre han estado contigo, a tus profesores e, inclusive, a los sacerdotes de la parroquia a la que perteneces, aunque no sea la de moda.

¡No busques lejos lo que está cerca!

¡Buen día!


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