Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡Aprendamos a respetar!
Respetar es darle su lugar a la otra persona, valorarla y tomarla en cuenta.
Lo contrario al respeto es equivalente a ignorarla o descalificarla.
Por lo tanto, para respetar al otro, debemos empezar por escucharlo y darle su lugar.
Esto es esencial para respetar a la persona: ¡hay que saberla escuchar!
También un principio del respeto es tener conciencia de que todos somos diferentes y que cada quien tiene sus valores y puntos de vista que, a lo mejor, no coinciden con los míos, pero no por eso voy a enjuiciarlos y condenarlos; simplemente voy a tomar lo que me conviene y, en lo que no estemos de acuerdo, dejarlo de lado.
Es difícil, porque siempre queremos que los otros piensen y sean como yo; que tengan nuestros mismos criterios, principios y valores, pero debemos tener en cuenta que cada uno tenemos nuestra historia, que nos hace ver las mismas cosas o eventos de diferente manera.
Respetar es no enjuiciar desde mis criterios, sino tratar de entender y justificar al otro, aunque no implica que voy a estar de acuerdo con él.
Trabajemos el día de hoy en respetar al otro, siendo instrumentos de unión y no de división.
¡Seamos puentes que unifiquen y no zanjas que dividan!
Va a costar trabajo, pero debemos comenzar. Y así, poco a poco, aprenderemos a vivir respetándonos unos a los otros.
¡No olvides que el respeto de los unos con los otros nos va a llevar a estar en paz!
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