Por: Pbro. Gustavo Herrera
¡Las apariencias engañan!
Muchas veces nos formamos un criterio de las personas solo por lo que vemos exteriormente o por los comentarios que de ellas hacen otras personas.
Hoy te invito a que, antes de formarte una idea de alguien, la conozcas realmente: platica, escúchala y convive con ella; trata de ponerte en su lugar antes de juzgarla o etiquetarla.
La Sagrada Escritura nos dice: «Por sus frutos los conocerás».
Observa y analiza no solo las palabras, sino también las obras de aquellos de quienes hablan los demás.
Fórmate un criterio propio y no te conformes con los comentarios que otros hacen acerca de los demás.
En el mundo y en tu entorno existen personas muy valiosas; pero, tristemente, algunos, movidos por la envidia, la ambición u otros intereses personales, tratan de obstaculizarlas en su caminar y, en lugar de comentar los aciertos que tienen, magnifican sus errores o limitaciones.
Debes tener criterio para valorar y formarte una idea de los demás.
No te dejes llevar por las apariencias, pues puedes perder personas bellas y valiosas que están a tu lado por los comentarios hechos a la ligera por personas que no las aprecian ni las valoran.
¡Ánimo! No pierdas la oportunidad de incorporar a tu vida personas valiosas que te pueden ayudar a ser mejor y a hacer mejor las cosas en este mundo.
Fíjate bien y valora a las personas por lo que hacen y no por lo que dicen los demás.
¡Buen día!
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