No lo digo como provocación. Bueno, quizá un poquito.
Pero de verdad me pregunto qué están haciendo PAN, PRI y Movimiento Ciudadano mientras el calendario electoral comienza a acercarse.
Porque uno entiende que todavía falta. Que los tiempos tienen sus etapas, que las candidaturas todavía no están sobre la mesa y que formalmente la elección todavía parece lejana.
Pero quienes hemos visto una elección de cerca sabemos que las elecciones empiezan mucho antes.
Empiezan cuando alguien se sienta con un líder de colonia.
Cuando alguien vuelve a visitar a quienes alguna vez fueron sus aliados.
Cuando se toma un café con el comerciante, el maestro, el señor de la tienda o esa persona que conoce a medio municipio y que, aunque nunca salga en una fotografía política, cuando habla, otros escuchan.
Ahí empieza una elección.
No cuando aparece el espectacular.
Y miren a la oposición, mientras uno esperaría verlos construyendo, parece que buena parte del tiempo lo están utilizando para resolver sus propios problemas.
Movimiento Ciudadano, por ejemplo.
El naranja llegó con aquella narrativa de ser algo distinto a los partidos de siempre. Una alternativa para quienes ya estaban cansados de los mismos.
Pero para ser una alternativa hay que tener algo que ofrecer.
Y hoy el partido parece tener demasiado trabajo dentro de su propia casa.
Diferencias internas, cuestionamientos alrededor de algunos de sus personajes y una estructura que tampoco termina de despegar.
Luego está el PAN.
Y aquí es donde creo que están desperdiciando una oportunidad.
Porque el PAN todavía tiene estructura, tiene militantes, tiene gobiernos municipales y tiene gente que sabe hacer política.
Pero buena parte de su actividad parece concentrarse en hacer videos contra presidentes municipales.
Que si una obra está mal.
Que si un servicio no funciona.
Que si esto o aquello.
Y sí, hay que señalar lo que esté mal.
Pero hacer oposición no puede convertirse solamente en decirle a la gente por qué el otro está mal.
También hay que decirle por qué tú puedes hacerlo mejor.
Porque un video puede tener diez mil reproducciones.
Una publicación puede generar cientos de comentarios.
Pero eso no necesariamente construye una estructura electoral.
La política, aunque las redes quieran hacernos creer lo contrario, sigue siendo bastante más vieja que Facebook.
Sigue siendo la señora que conoce a todos los vecinos.
El señor de la ferretería.
El maestro.
El médico.
El líder comunitario.
La gente que quizá nunca aparezca en un video, pero que puede abrirte una puerta cuando llegue una elección.
Pero la dirigencia del PAN está más preocupada por ser influencers que en hacer una operación cicatriz.
Y luego está el PRI.
Aquí hasta da un poco de nostalgia.
Porque uno podrá decir muchas cosas del PRI, pero durante décadas nadie podía negarle algo: sabía hacer política.
Sabía dónde estaba cada grupo, quién tenía estructura y quién podía ganar.
Hoy todavía conserva algunos municipios y grupos locales que mantienen vivo al partido.
Pero sobrevivir no es lo mismo que competir.
Y entonces regreso a la pregunta:
¿Qué están esperando?
Porque quizá la oposición está esperando que Morena se equivoque.
Y seguramente se va a equivocar. Todos los gobiernos lo hacen.
Quizá esperan que la gente se canse.
También habrá gente que se canse.
Pero esperar que el otro pierda no significa que tú estés construyendo para ganar.
La oposición poblana ahora mismo debería estar preparándose.
Recuperando militantes.
Reconciliando grupos.
Buscando nuevos liderazgos.
Construyendo candidatos.
Caminando municipios.
Y, sobre todo, preguntándose algo muy sencillo:
¿Por qué habría de votar alguien por nosotros?
Porque cuando uno toca una puerta y el ciudadano pregunta “¿y ustedes qué proponen?”, no alcanza con hablar mal del vecino.
Hay que tener algo que decir.
Porque mientras unos están haciendo videos, otros están caminando.
Mientras unos discuten quién tiene la culpa, otros están construyendo relaciones.
Por eso vuelvo a la pregunta del principio.
¿Y la oposición?
No hay comentarios:
Publicar un comentario