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martes, 16 de junio de 2026

El Confesionario - Danilo Ujus Ujus, mucho más que un personaje






Por: Ray Zubiri

Platiqué muy a gusto con Gerardo Gómez Cano, mejor conocido como Danilo Ujus Ujus. Recordamos parte de la trayectoria de este multifacético actor y comunicólogo originario de Durango, quien desde 2004 radica en la Ciudad de México.

Su llegada a la capital coincidió con su ingreso a las filas de TV Azteca a través del programa Desde Cero. Un año después se integró a Historias Engarzadas como reportero e investigador. Sin embargo, su salto a la popularidad llegó en 2006, cuando se convirtió en reportero de Venga la Alegría y posteriormente dio vida al personaje que lo acompañaría durante buena parte de su carrera: Danilo Ujus Ujus.

“Qué agradecido estoy de que la gente tenga interés en conocer algo de mi vidorria y de esta trayectoria que parece que fue ayer, pero ya son 22 años aquí en la capirucha mexicana, persiguiendo la chuleta como todos los días, transformándome y renovándome para seguir en el mitote”, me comentó entre risas.

Detrás de cada personaje hay mucho más que improvisación. Existe preparación, estudio y horas de trabajo que pocas veces son visibles para el público.

“Desde chamaquillo en Durango me involucré en el teatro, tomé cursos, talleres y más adelante participé en la televisión local. Ahí comenzaron a surgir personajes, incluido Danilo Ujus Ujus. Después estudié la licenciatura en Comunicación porque mi verdadera pasión siempre fueron los medios de comunicación y la televisión”, recuerda.

La experiencia adquirida en televisión local, sumada a su formación académica, le abrió las puertas de la televisión nacional.

“Cuando llegué a la Ciudad de México participé en un casting para un programa juvenil de TV Azteca. Éramos miles de personas formadas. Yo pensé que sería imposible quedarme, pero fui pasando filtro tras filtro hasta lograr un lugar en Desde Cero”, relata.

Aquella experiencia le permitió compartir pantalla con figuras que posteriormente se consolidarían en la industria, como Jimena Pérez, Ricardo Casares, Ivette Hernández y Romina Aranzola.

Pero la historia comenzó mucho antes. A los 10 años ingresó a un grupo de teatro donde permaneció hasta los 17. Cuando el proyecto concluyó, decidió crear un grupo coreográfico junto con su hermana y algunos amigos. Consiguieron un espacio en un programa infantil local donde no sólo bailaban, sino que también presentaban sketches con mensajes positivos.

“Ahí fue donde empecé a escribir personajes, historias y situaciones cómicas. Fue precisamente en esa etapa cuando nació Danilo”, recuerda.

Más tarde produjo su propio programa, Amalgama, donde entrevistaba artistas, realizaba reportajes y desarrollaba personajes. Esa experiencia terminó de convencerlo de que debía perseguir su sueño profesional.

Al preguntarle sobre los cambios en la comedia, reconoce que los tiempos son muy distintos.

“Han cambiado no sólo las formas de hacer comedia, también los medios de comunicación. Hoy cualquier persona puede generar contenido desde su teléfono y eso es algo positivo porque democratiza la creatividad. Sin embargo, cada quien debe encontrar el estilo con el que se siente más cómodo.”

Recuerda que durante sus años en televisión abierta existían filtros mucho más estrictos para el contenido.

“En TV Azteca revisaban cuidadosamente los guiones. Incluso había un área que señalaba cualquier comentario que pudiera resultar inapropiado. Aunque Danilo siempre fue un personaje pícaro, había límites muy claros.”

Uno de los desafíos más importantes en su carrera ha sido desprenderse de un personaje tan exitoso.

“Hubo momentos en los que pensé que Danilo ya había cumplido su ciclo. Como actor también quiero explorar otras facetas. Sin embargo, siempre surge algún proyecto que me regresa al personaje y el cariño de la gente sigue siendo enorme.”

Esa inquietud lo llevó a buscar oportunidades fuera de la comedia. Uno de los proyectos que marcó un cambio importante fue su participación en la serie Mujeres Asesinas.

“Interpreté a un comandante corrupto y desagradable. Fue la primera vez que me dieron un personaje más definido fuera de la comedia y eso me permitió descubrir otras posibilidades como actor.”

Reconoce que reinventarse no es sencillo.

“Es una zona de confort de la que cuesta salir. Uno piensa que ya tiene resuelta la parte de la comedia, pero el actor siempre quiere experimentar y crecer. No quiero llegar al final de mi carrera habiendo explorado solamente una faceta.”

Actualmente continúa participando en diversos proyectos de televisión, teatro y entretenimiento, adaptándose a los nuevos formatos y a las exigencias de una industria que evoluciona constantemente.

Al preguntarle si se ha encontrado con la envidia en el medio artístico, responde sin rodeos.

“Claro que existe. En una ocasión un actor muy reconocido pidió a una producción que eligieran entre él o yo. Afortunadamente la producción decidió respaldar mi trabajo. Son experiencias que te enseñan que hay que seguir trabajando y rodearse de la gente correcta.”

A lo largo de su carrera ha participado en producciones como La Rosa de Guadalupe, Minas de Pasión, Bronco, La Teniente, Educando a Nina y Lo que callamos las mujeres, entre muchas otras.

Lo cierto es que detrás del sombrero, los chistes y las ocurrencias de Danilo Ujus Ujus existe un actor que lleva más de dos décadas construyendo una carrera a base de preparación, disciplina y perseverancia.

Seguro le irá increíble. Visítelo en sus redes sociales: @Daniloujusujusoficial.

La columna de esta semana ha terminado. Pueden ir en paz.

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Redes sociales: @RayZubiri

jueves, 30 de abril de 2026

El Confesionario - El mundial que se jugó en los escritorios… y no en la cancha




Por: Ray Zubiri

Hay partidos que se ganan con goles… y otros con saliva, maña, café cargado y juntas eternas donde nadie sabe quién manda, pero todos quieren levantar la copa. Así llega México 86, una película que nos recuerda que el futbol no solo se juega en la cancha: también se juega en los pasillos del poder, entre llamadas incómodas, promesas imposibles y uno que otro “milagrito” muy mexicano.

Porque sí, queridos lectores del confesionario, mientras nosotros creemos que un Mundial se decide con penales, resulta que detrás hay verdaderos campeonatos de burocracia olímpica. Y justo ahí entra Martín de la Torre, interpretado por Diego Luna, quien nos demuestra que en este país el ingenio siempre juega de delantero.

La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, mezcla humor, tensión y esa deliciosa sensación de “esto no puede estar pasando… pero seguramente sí pasó”. Porque aceptémoslo: México tiene un talento especial para organizar eventos históricos mientras todo parece a punto de incendiarse cinco minutos antes.

Y es que conseguir un Mundial no era cualquier cosa. Había que convencer a la FIFA, competir contra Estados Unidos y, sobre todo, sobrevivir al deporte extremo favorito de muchos funcionarios: aventarse la bolita sin quedar fuera de la nómina. Todo esto acompañado por actuaciones de Karla Souza y Daniel Giménez Cacho, quienes le ponen carácter, ritmo y ese sabor a intriga política con toque chilango que tanto disfrutamos.

Lo mejor de México 86 es que no intenta contarnos solamente una historia de futbol. Nos habla de ambición, orgullo nacional y de ese momento donde alguien decide romper las reglas porque quedarse sentado simplemente no era opción. Aquí las tarjetas rojas no salen por faltas en el área… salen por jugarle al sistema.

Y mientras veía el avance pensé: si organizar un cumpleaños infantil ya parece final de Champions… imagínense organizar un Mundial entero con políticos, egos internacionales y funcionarios sudando más que los jugadores.

Netflix apuesta fuerte con esta producción que huele a nostalgia, picardía mexicana y caos perfectamente organizado. De esos proyectos donde uno termina diciendo: “No sé si sentir orgullo… o pedir VAR”.

Así que preparen las botanas, la playera de la selección y la fe en los milagros administrativos porque México 86 llega este 5 de junio a Netflix. Y todo indica que el verdadero partido estará fuera del estadio.

 

Director: Gabriel Ripstein / Elenco: Diego Luna, Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero, Memo Villegas, Juan Pablo Fernández / Guion: Daniel Krauze, Gabriel Ripstein / Productor Ejecutivo: Diego Luna / Productores: Sidonie Dumas, Nicolas Atlan, Christian Gabela / Director de fotografía: Emiliano Villanueva / Diseño de producción: Mónica Chirinos / Diseño de vestuario: Adela Cortázar / Edición: Miguel Musálem / Música original: Camilo Lara / Compañía productora: Gaumont

 

Del TikTok al brincadero: la nueva obsesión de vivir lo que vemos en redes

Hubo una época donde los niños salían a jugar porque sí. Hoy primero hay que grabarlo, subirlo, ponerle audio viral… y después brincar. Así entendió perfectamente el juego Inflalandia Quack México, el parque inflable que decidió dejar de pelearse con las redes sociales para convertirlas en parte del espectáculo. Pues me invitaron a conocer sus instalaciones y me gustaron mucho, un ambiente familiar, seguridad y mucha diversión para todos, no solo para los niños para todos y así pude comprobarlo.

Y seamos honestos: TikTok ya no es una app… es prácticamente un estilo de vida. Ahí descubrimos recetas, canciones, tendencias, chismes, bailes y hasta gente que se vuelve famosa por caerse con dignidad. Por eso no sorprende que ahora existan lugares diseñados específicamente para brincar, reír y, claro, grabar contenido que dure más en redes que el cansancio de las piernas.

Lo interesante de Inflalandia es que entendió algo que muchas marcas todavía no comprenden: las nuevas generaciones no quieren ser espectadores… quieren ser protagonistas. Aquí el visitante no sólo va a divertirse; va a crear contenido, participar en dinámicas y sentirse parte del show. Básicamente: si no hubo video en TikTok, probablemente nunca pasó.

Entre patitos gigantes, frases virales y una comunidad digital enorme, el concepto convierte el famoso “scroll infinito” en una experiencia física donde todos terminan sudando, grabando y riéndose al mismo tiempo. Y sí, aunque uno jure que sólo acompañará a los niños, termina brincando como si el acta de nacimiento fuera editable.

La campaña “Pato pa’ todos” confirma que hoy el entretenimiento ya no se consume sentado. Ahora se participa, se comparte y se convierte en tendencia. Porque en estos tiempos, el verdadero éxito no es llenar un lugar… es lograr que todos quieran subirlo a sus historias.

Y mientras algunos todavía creen que las redes sociales alejan a las personas, resulta que ahora también las hacen brincar juntas. Qué tiempos tan raros… y tan divertidos.

Síguelos en sus redes sociales y conoce más de este divertido concepto y de su famoso embajador Pato.

www.inflalandia.com

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martes, 7 de abril de 2026

El Confesionario - Filippa Giordano “La Diva de la Ópera Pop” que conquistó México



Por: Ray Zubiri

Hay voces que se escuchan… y hay voces que se quedan a vivir en uno. Y luego están esas pocas —poquísimas— que, además de quedarse, te cuentan su historia sin filtros. Así fue este reencuentro con Filippa Giordano: una conversación que comenzó como entrevista… y terminó como confesión.

“Gracias querido, el placer es mío aquí para pasar un rato juntos platicando y contestando todas tus dudas”, me dice apenas arrancamos, con esa cercanía que rompe cualquier formalidad. Y es que Filippa no llega… se instala.

No es casualidad que México sea un punto central en su historia. Lo dice sin titubeos, sin cálculo, con emoción real: “Yo le debo mucho al público mexicano porque de verdad ha hecho la diferencia en mi vida… no solo profesional, sino personal”.

“El regresar a México… me ha llevado a conocer a mi esposo, a conocer una bellísima familia… realmente extendí mi familia y finalmente mis hijos ya llevan sangre mitad italiana mitad mexicana”.

“A México le debo una evolución importante… pero lo más valioso es toda la riqueza que han aportado a mi cultura… los valores, las tradiciones… ya siento que es mía”.

Filippa nació en la ópera. Pero eligió no quedarse ahí.

¿Cómo pasas de la música clásica al fenómeno que eres hoy?

La respuesta es casi una declaración de principios: “Yo si quiero cantar, pero no quiero ser una soprano más… lo que yo quiero es llegar a una gente que no busca la ópera”.

Y en esa inquietud nació un género: “Empecé con lo que fue el cross-over… combinar ese estilo vocal con un gran repertorio… y se creó este género que es el ópera pop hace como 26 años”. No siguió el camino. Lo reinventó.

¿Qué te ha enseñado el público latino, especialmente el mexicano?

Aquí, Filippa sonríe… se nota incluso en la voz: “Le he aprendido esa alegría, esa gana de reír, de vivir relajado, de ser cálido, amigable”.

“Si pasa algo en el escenario… yo le comparto todo a mi público, bromeo con ellos… sé que van a disfrutar cómo yo tome las cosas”.

“Ustedes son muy bromistas… la manera en que toman la muerte… cómo hacen estas calaveritas… todo se convierte en celebración, en sonrisa”.

En tiempos donde la exposición lo es todo, Filippa nada contra corriente.

¿Cuál ha sido el reto más grande de mantenerte vigente?

“Las redes sociales… es algo que en todo momento tienes que utilizar de forma distinta”.

“Yo no soy mucho de celular… me gusta vivir el momento… hasta las fotos se me olvida hacerlas”.

“Me gusta compartir cosas valiosas… pero todo momento, todo momento… no soy tan abundante como esa época nos lo exige”.

En un mundo de inmediatez, ella apuesta por la presencia.

Hoy, Filippa revive a Marilyn Monroe desde una nueva mirada. No como copia… como reinterpretación.

¿Qué representa Marilyn para ti?

“Una época muy dorada… una mujer sensual, elegante, no vulgar… eso es lo que me gustaría presentar a las jóvenes de hoy”, agrega “Creo que hace falta que la mujer juegue un poquito más su papel… que le dé al hombre la oportunidad de imaginar más”.

Y sobre su versión de I Wanna Be Loved By You: “Quise interpretarla en italiano… con una actitud más traviesa… es muy divertida, es atemporal”.

¿Cómo haces que un clásico conecte con nuevas generaciones?

“Yo nunca me propongo una estrategia de conquista… simplemente hago lo que en ese momento me inspira”.

“A veces no se dan cuenta que es un cover… lo descubren, lo aman… y después regresan al original”.

¿De dónde nace esa carga emocional en tu voz?

Silencio breve… y luego “Mucho sufrimiento desde niña… una familia muy bonita, pero compleja”.

“Ese sufrimiento… fue alimento para mi interpretación… para esa historia que contar”.

En tiempos de tecnología, lanza una reflexión contundente: “La inteligencia artificial puede imitar la voz… pero no la historia que hay detrás… y eso es lo que emociona”.

¿Qué papel juega tu formación clásica hoy?

“Es fundamental… como un bailarín que necesita el ballet… aunque no baile ballet siempre”.

“Si tienes bases clásicas… tienes resistencia, técnica… puedes durar más”.

¿Qué le dirías a quienes quieren abrirse camino en la música?

“La receta siempre será la misma… ser auténtico, único, no copiar a nadie”.

“Cuando haces algo tuyo… es donde la gente se fija en ti, porque no eres una copia”.

¿Con qué sueño sigues trabajando hoy?

Aquí ya no habla la artista… habla la mujer: “Educar a mis hijos de la mejor manera… no fallar con ellos”.

Se detiene… reflexiona… y se abre: “Mi carrera la dejé un poco en segundo lugar… para dedicarme a ellos”.

Y cierra con una de las frases más poderosas de toda la conversación: “Quiero que amen el arte… no la fama ni el dinero… que no midan su valor en likes”.

Filippa Giordano no solo canta. Filippa Giordano revela.

Y en este confesionario nos recordó algo esencial:

Que la técnica se aprende… pero la verdad se vive.

Que el éxito se construye… pero el sentido se elige.

Y que, al final, la ovación más importante… no viene del público, sino del alma.

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domingo, 5 de abril de 2026

El Confesionario - 2027 continúa “La Resurrección de Cristo” de Mel Gibson



Por: Ray Zubiri

Hay historias que no se agotan, que no se archivan en la memoria colectiva ni se quedan atrapadas en una pantalla. Historias que, por más que pasen los años, siguen pidiendo ser contadas desde otro ángulo, con otra luz, con otra herida. Así ocurre con La Pasión de Cristo, esa parteaguas cinematográficas que hace dos décadas sacudió conciencias, incomodó a muchos y reafirmó la fe de otros tantos.

Hoy, esa historia encuentra una nueva voz —o quizás un eco más profundo— en La Resurrección de Cristo, el ambicioso proyecto de Mel Gibson que no solo busca continuar el relato, sino adentrarse en uno de los misterios más complejos del cristianismo: lo que ocurrió después del silencio, después de la cruz, después de la muerte.

Fue en junio de 2016 cuando el escritor Randall Wallace confirmó que ya trabajaba junto a Gibson en esta secuela. Desde entonces, la expectativa no ha dejado de crecer. El propio Gibson, quien también firma el guion, ha dejado claro que no se trata de una narrativa convencional: la película explorará los tres días posteriores a la crucifixión, ese territorio poco abordado donde, según la tradición, Cristo desciende al seno de Abraham, predica y resucita a los santos del Antiguo Testamento.

Pero no se detiene ahí. El director ha adelantado que temas como la caída de los ángeles y el descenso a los infiernos serán piezas clave dentro de una estructura que se anuncia como introspectiva y no lineal, explorando incluso “otros reinos” y “dimensiones”. No es poca cosa: Gibson parece decidido a llevar al espectador no solo a una experiencia visual, sino a una reflexión espiritual que rompe con la lógica narrativa tradicional.

De acuerdo con el periodista Edward Pentin, la cinta seguirá paso a paso los acontecimientos que condujeron a la resurrección, vistos desde la mirada de los apóstoles, mientras en paralelo se desarrollan las intrigas políticas en el palacio de Herodes, hasta desembocar en el clímax del Domingo de Resurrección en Jerusalén.

En cuanto al elenco, el proyecto también marca una nueva etapa. Aunque inicialmente se habló del regreso de Jim Caviezel —quien recientemente protagonizó Sonido de libertad—, finalmente será el actor finlandés Jaakko Ohtonen quien encarne a Jesús. A sus 36 años y con participaciones en producciones como Hamsterit y Vikingos: Valhalla, este proyecto representa su primer gran protagónico internacional.

La cubana Mariela Garriga asumirá el papel de María Magdalena, en sustitución de Monica Bellucci, mientras que Kasia Smutniak dará vida a María, reemplazando a Maia Morgenstern. Completan el reparto Pier Luigi Pasino como Pedro, Riccardo Scamarcio como Poncio Pilato y Rupert Everett, grabado por trabajos como Napoleón y El príncipe feliz.

La producción corre a cargo de Lionsgate, que ha anunciado un estreno poco convencional: la película llegará en dos partes. La primera verá la luz el 26 de marzo de 2027, en pleno Viernes Santo, y la segunda el 6 de mayo del mismo año, coincidiendo con la Ascensión del Señor. Una estrategia que no solo apela al calendario litúrgico, sino que refuerza el carácter simbólico del proyecto.

Pero hablar de esta secuela obliga a mirar atrás. En 2024 se cumplieron veinte años del estreno de La Pasión de Cristo, una cinta que no solo rompió récords —más de 612 millones de dólares recaudados con un presupuesto de 30 millones—, sino que también abrió un debate profundo. Su crudeza, particularmente en las escenas de la flagelación y crucifixión, fue calificada por algunos como excesiva; por otros, como una representación honesta y necesaria del sufrimiento de Cristo.

En aquel entonces, Joaquín Navarro-Valls, portavoz del Vaticano, aseguró que el Papa Juan Pablo II había visto la película y la mostró una fiel adaptación del relato evangélico. Un respaldo que, sin duda, marcó el rumbo de su recepción entre los fieles.

Hoy, con “La Resurrección de Cristo”, Gibson no solo retoma una historia: se enfrenta al desafío de representar lo inexplicable, lo que trasciende la imagen, lo que vive más en la fe que en la razón.

Y es ahí donde esta columna —este confesionario— encuentra su sentido. Porque más allá de la espectacularidad anunciada, de los nombres, de las fechas y de la industria, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo se filma un misterio? ¿Cómo se pone en escena aquello que, para millones, no necesita prueba sino creencia?

Tal vez la respuesta no esté en la pantalla. Tal vez, como toda buena historia de fe, se completa en el silencio de quien la contempla.

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martes, 3 de marzo de 2026

El Confesionario- Documental sobre la Ley Olimpia llega a la pantalla grande






Por: Ray Zubiri

A partir del 6 de marzo, el documental Llamarse Olimpia se exhibirá en la pantalla grande, producción que retrata la vida de la activista Olimpia Coral Melo tras una lucha colectiva y la aprobación de la Ley Olimpia en México, hace cinco años.

La historia inicio así…imagínate que un buen día sin decir ¡Agua Va! abres el internet y circula un video intimo tuyo, la gente del lugar donde vives opina a diestra y siniestra, incluso personas que ni siquiera te conocen. De la noche a la mañana te conviertes en el escarnio público, todos se sienten con la libertad de juzgar tu vida haciéndote sentir culpable de algo que nadie se supone sabia solo tu pareja y no sabes ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿A quién pedir ayuda? algo malo está pasando, pero no sabes como llamarlo y mucho menos como detener una situación así.

Esto le sucedió a Olimpia Coral Melo una chavita de 18 años como tu sobrina, tu hermana, tu ahijada, tu amiga o tu hija, en Huachinango ubicado la Sierra Norte de Puebla a tan solo dos horas de la ciudad.

“El día que detonó esto fue un domingo familiar, estábamos en casa a punto de ver una película y mi familia no sabía nada de lo que estaba pasando, llegó mi hermanito de 14 años con el celular en la mano, aventó el celular en la cama y le dijo a mi mamá: ahí está ese pinche video que dicen de mi hermana, si existe, es ella, se dejó grabar y me lo están mandando”

“Entonces mi mamá me arrebató el celular y vio el video de 1 minuto con 30 segundos. La verdad ya había aguantado que lo viera el Ministerio Público, la gente, los vecinos, amigas, amigos, ya lo peor era que lo viera la familia”

“Yo esperaba que me corrieran, o me golpearan, pero no fue así, a pesar de todas las condiciones de desigualdad con las que fueron criadas mi mamá, mi abuelita y todas las mujeres de mi familia, lo primero que dijo mi mamá fue: hija ¿tú querías que este video lo vieran todos y todas? Le dije no, claro que no. Me dijo bueno mija entonces no es tu culpa. Esa fue la primera vez que yo escuche que alguien me dijo ´no es tu culpa´. En ese momento dije si la máxima autoridad en mi vida me dice que no es mi culpa, entonces que se vayan a la jodida todos los demás”

“Tú no tienes que tener vergüenza, tu no hiciste nada malo, vergüenza ellos, porque lo que tu hiciste todas las personas lo hacemos, todas y todos cog3mos hija (…) no hiciste algo que las personas no hagan, no tengas miedo, no tengas vergüenza y lucha porque tu cuerpo no es un crimen”

Así fue como inicio este peregrinar en busca de justicia fue ahí donde a este hecho que vivió se nombró a esta agresión como violencia digital, y derivó en la Ley Olimpia, conjunto de disposiciones que tipifican como delito la distribución y exhibición de imágenes sexuales no consensuadas en redes sociales y espacios virtuales.

¿QUÉ ES LA VIOLENCIA DIGITAL?

Son actos de acoso, hostigamiento, amenazas, insultos, mensajes de odio, vulneración de datos o información privada realizados mediante el uso de tecnologías. Además de la difusión de imágenes, audios o videos —reales o simulados— del contenido íntimo sexual de una persona sin su consentimiento.

¿QUÉ ES LA VIOLENCIA MEDIÁTICA?

Son actos realizados a través de cualquier medio de comunicación que promueven directa o indirectamente estereotipos sexistas, apología de la violencia contra las mujeres y las niñas, producen o permiten la difusión de discurso de odio sexista y discriminación de género o desigualdad entre mujeres y hombres.

¿QUÉ CONDUCTAS ATENTAN CONTRA LA INTIMIDAD SEXUAL?

Videograbar, audiograbar, fotografiar o elaborar videos reales o simulados de contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento o mediante engaño.

Exponer, distribuir, difundir, exhibir, reproducir, transmitir, comercializar, ofertar, intercambiar y compartir imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona, a sabiendas de que no existe consentimiento.

Dicho esto, ya tuve el gusto de ver Llamarse Olimpia el documental que aborda esta historia, que marca el debut como directora de Indira Cato, con quien platiqué largo y tendido sobre este trabajo que aborda la historia de Olimpia Coral Melo, impulsora de la Ley Olimpia, donde gracias a este gran trabajo se reconoce la violencia sexual digital como delito en México. Este filme no solo plasma el caminar jurídico, sino que va más allá de que una ley lleve el nombre de una mujer que alguna vez quiso dejar de llamarse así.

“La conocí hace cinco años. Antes la seguía en redes, cuando ya estaba aprobada la Ley Olimpia en varios estados. Me pareció increíble su historia. En algún momento le mandé un mensaje, le conté que yo producía documentales y que me parecía importante registrar su lucha. Me contestó que sí, que le interesaba. Pero como cualquier persona que no está familiarizada con los documentales, creyó que solamente le iba a hacer una entrevista de dos horas”.

“Fue difícil explicarle el tipo de documental que queríamos hacer. Fue complicado, porque Olimpia fue violentada con una cámara, eso no hay que perderlo de vista, y por más que cambien los formatos y los contextos, sigue existiendo el temor”.

“Para nosotras era importante crear un espacio donde se sintiera segura. Para Olimpia, levantarse después de un episodio tan duro es una virtud. Olimpia reaccionó desde las leyes. Otras personas hacen lucha. Prania, personaje de la película, lucha desde el rap. Nosotras lo estamos haciendo desde el documental”.

“El feminismo fue el movimiento que acogió a Olimpia, lo que le permitió tomar fuerza y salir de su pueblo. Eso la salvó. Quiere que se expanda y que las chicas que siguen en el pueblo y crecieron en sus condiciones, se abran a lo que está pasando en otras partes del país y del mundo”.

El documental registra la marcha en Huachinango y la del #8M en Ciudad de México. “La intención era mostrar sus diferencias abismales: en Ciudad de México te sientes superacogida en esta cosa del anonimato, se crea una fuerza en conjunto donde vamos a estar bien y protegiéndonos, aunque haya gas y aunque mucha gente nos quiera hacer cosas. En Huachinango las mujeres son más vulnerables. Son poquitas, están empezando, todo el mundo las conoce. Esto no sale en la película, pero el año anterior les echaron verdura en el mercado”.

En estos contextos Olimpia desarrolla su feminismo, y han sido los espacios que la han respaldado durante la lucha y le han dado fuerzas para seguir avanzando.

“Marce es la mano derecha de Olimpia. Ella es muy buena aterrizando cosas y dándole la estructura a Olimpia y a la organización. Además, es una madre activista, el tipo de persona que carga a sus niños en la marcha. Marce era la que podía proponer los datos duros del movimiento, decirnos cómo funciona la organización, pero también conoce mucho a Olimpia, ha trabajado con ella de cerca y sabe lo que les ha costado estar donde están”.

“Y luego está Prania, que para mí era esta versión de Olimpia joven, pero remasterizada. Es de Tlaxco, Tlaxcala, un pueblo parecido a Huauchinango. Prania vivió algo parecido a lo de Olimpia, pero en otra época, ya existía el referente de Olimpia y eso lo hizo distinto. Olimpia y Prania hacen una mancuerna muy linda; Olimpia la acompaña y la cobija, y Prania se siente cobijada y acompañada”.

Personas como Prania al final se están beneficiando de la Ley Olimpia, entienden que es una herramienta que ya existe y con la que ellas también pueden contribuir.

Hay documentales que informan. Hay otros que conmueven. Y hay algunos, muy pocos, que incomodan, sacuden y obligan a mirar de frente una realidad que durante años preferimos ignorar. “Llamarse Olimpia” pertenece a esta última categoría.

El documental, llega a las salas de cine no sólo como una propuesta cinematográfica, sino como un acto de memoria y resistencia.

No hay esfuerzos mínimos porque lo que comenzó como una agresión digital se convirtió en un movimiento nacional. Porque en un país donde durante años se culpó a las víctimas y se minimizó la violencia en línea, Olimpia levantó la voz. Y no fue una voz aislada. Fue el inicio de una red de mujeres que exigieron justicia a nivel local, luego nacional y ahora a nivel internacional. Lo que antes era “un escándalo” o “un chisme viral”, hoy es un delito tipificado en México.

“Llamarse Olimpia” no es sólo el retrato de una activista. Es el espejo de una generación que vive en redes sociales, donde la intimidad puede convertirse en arma y donde la dignidad puede ser expuesta con un clic. El documental mezcla testimonios, dramatización y la propia voz de Olimpia, construyendo una narrativa que duele, pero también inspira.

Este filme, producido por Chumbera Producciones, se estrenó el pasado 11 de junio de 2025 en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) donde obtuvo el Premio Mezcal a Mejor Película, además fue selección oficial de Ópera prima en DocsMX: Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México 2025 y Premio Ojo a Mejor Documental Mexicano en el 23º FICM Festival Internacional de Cine de Morelia.

Y aquí es donde el cine cumple su función más poderosa: recordarnos que detrás de cada estadística hay un rostro, una familia, una vida que cambia para siempre. No hablamos de pantallas; hablamos de personas.

En tiempos donde la violencia digital sigue creciendo, esta película no llega tarde. Llega urgente. Nos invita a preguntarnos: ¿qué compartimos?, ¿qué consumimos?, ¿qué normalizamos?

Como comunicador, como periodista como ciudadano y papa de tres niñas, creo que este documental abre una conversación necesaria. Porque la libertad digital no puede existir sin responsabilidad. Porque el respeto no debería ser opcional. Y porque ninguna mujer debería tener que convertir su dolor en ley para que el Estado la escuche.

“Llamarse Olimpia” no es sólo un título. Es un acto de identidad. Es asumir el nombre propio, la historia propia, y transformarla en cambio colectivo.

El cine, cuando es valiente, no sólo cuenta historias. Cambia realidades.

“El internet ya es parte de nuestras vidas absolutamente. Tenemos como un alter ego ahí, como otra personalidad cuando estamos en redes”. Para Cato, la reflexión es urgente: “Cuestionarnos qué compartimos, dónde lo compartimos, qué consumimos. Y acordarnos que detrás de cada publicación hay una persona real. La acción es virtual pero el daño muchas veces es real”.

“El documental independiente mexicano es difícil de hacer y aún más difícil de exhibir. Nos ayuda muchísimo que vayan, que si les gusta la recomienden. Es una película que intentamos hacer para la gente, para que la disfrute, para que acompañe esta lucha y para que nos cuestionemos cómo habitar las redes”

Y esta es una de ellas.

La “Ley Olimpia” contempla sanciones de tres a seis años de prisión para quienes realicen estas acciones y multas que van de 500 a 1,000 Unidades de Medida y Actualización (UMA). En 2026 la UMA tiene un valor diario de 117.31 pesos mexicanos según El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

De acuerdo con la ONU, el 35% de las mujeres en el mundo ha sufrido violencia digital; por ello, el documental Llamarse Olimpia evidencia que la lucha de Olimpia Coral Melo trascendió las fronteras mexicanas y abrió la discusión legislativa en países como Argentina, Ecuador, Panamá, Uruguay, República Dominicana, Bolivia, Colombia, Guatemala y Honduras.

Para la realización del documental, Chumbera Producciones contó con el apoyo de FOCINE, EFICINE, Estudios Churubusco, Chicken and Egg Films y Caffeine, consolidando un proyecto cinematográfico que combina memoria, denuncia y transformación social.

Llamarse Olimpia (México, 2025). Dirección: Indira Cato. Producción: Hugo Chávez Carvajal, Indira Cato. Companía productora: Chumbera Producciones. Película realizada con el apoyo del Programa Fomento al Cine Mexicano (FOCINE) y el estímulo fiscal del artículo 189 de la LISR (EFICINE Producción). Guion: Indira Cato, Jazmín Cato Sosa. Cinefotografía: Laura Miranda. Edición: Alicia Segovia, Indira Cato. Sonido directo: Diana “Dirogui” Gutiérrez. Diseño sonoro: Lena Esquenazi, Aarón Esquenazi. Postproducción: Andrea Pérez Su. Colorista: Isis Puente. Reparto: Olimpia Coral Melo, Prania Esponda, Marcela Hernández Oropa.

La Ley Olimpia es la primera ley contra la violencia digital en América Latina, la cual fue aprobada en México el 29 de abril de 2021, lo que significó un parteaguas en la lucha por los derechos de las mujeres.

En Puebla aun no hay fecha de estreno.

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domingo, 1 de marzo de 2026

El Confesionario - Netflix adquiere Soy Frankelda: un salto histórico para el stop-motion mexicano



Por: Ray Zubiri

Definitivamente el cine en México tiene un buen momento y esto implica a esta película Soy Frankelda la cual marca un antes y un después para la animación en México, estos días Netflix ha anunciado la adquisición de este filme, el primer largometraje mexicano realizado completamente en stop-motion, para su estreno en el mundo mundial válgase la redundancia en 2026.

Dirigida por los hermanos Arturo y Roy Ambriz con quienes platique cuando se estrenó en cines y les decía que llegarían muy lejos a pesar de haber empeñado hasta su televisión para poder financiar este proyecto, esta película no solo representa un hito técnico —al ser la primera película de animación stop-motion hecha en México— sino también una victoria simbólica para un cine artesanal que durante mucho tiempo ha sido relegado al radar internacional.

Lo que Netflix ha adquirido —más allá de una película— es un acto de fe en la sensibilidad, la paciencia y la visión de dos cineastas mexicanos decididos a contar historias desde la independencia creativa. Soy Frankelda nació en su estudio Cinema Fantasma en la Ciudad de México, y surgió de la misma fuente de inquietud artística que los llevó a crear la serie Los Sustos Ocultos de Frankelda.

El stop-motion es una técnica que exige tiempo, precisión y una devoción casi monástica por cada detalle: desde los movimientos de los personajes hasta la textura de los escenarios. No se trata únicamente de animación, sino de esculpir el movimiento cuadro por cuadro, de dar vida a lo inanimado con paciencia y corazón. Soy Frankelda es la culminación de años de trabajo, convencimiento y esfuerzo independiente de sus creadores —una apuesta arriesgada en un país donde los incentivos y apoyos a la animación todavía son escasos.

En una industria global dominada por grandes estudios con enormes presupuestos, el logro de los Ambriz es doble: han creado una obra con sello propio y han demostrado que México puede competir en una disciplina que tradicionalmente ha sido territorio de países como Francia, Estados Unidos o España.

La llegada de Soy Frankelda a Netflix no solo significa mayor visibilidad para la película, sino un efecto multiplicador para todo el sector de animación nacional. Esta adquisición coloca a México en el mapa internacional del stop-motion y abre puertas para que más proyectos similares busquen financiación, alianzas o distribución global.

El hecho de que la película compita en eventos tan importantes como los Premios Annie, considerados el máximo galardón de la animación a nivel mundial, o que sea reconocida por figuras como Guillermo del Toro como un “hito en la animación stop-motion mexicana”, refuerza su valor artístico y cultural en un contexto global.

Además de su impacto técnico, Soy Frankelda también es una historia profundamente mexicana en su espíritu: combina elementos del folclore, la imaginación y una narrativa que retoma la tradición de contar historias como acto de resistencia y creación. Ese componente narrativo y estético habla directamente de un cine que no solo quiere ser observado, sino sentido, discutido y celebrado.

Para los cineastas emergentes, este logro de los hermanos Ambriz es un faro. Les recuerda que, aunque la tecnología digital avanza, hay un valor insustituible en las manos que modelan, en los hilos que animan y en la visión que se atreve a soñar más allá de los límites impuestos.

Hoy, con Netflix como escenario global, Soy Frankelda no es solo una película: es una declaración de que el cine mexicano puede soñar en stop-motion —y hacerlo con voz propia.

Los hermanos Ambriz, como protegidos del ganador del premio Oscar Guillermo del Toro, crearon la película con del Toro sirviendo como guía creativo de los realizadores.

Si no tuvieron la oportunidad de verla aquí les va la sinopsis: En el México del siglo XIX, Frankelda es una escritora talentosa cuyas oscuras historias suelen ser ignoradas y rechazadas. Obligada a reprimir su voz, ella se niega a rendirse, aunque muchos intentan silenciarla. Pero cuando se ve sumergida en su subconsciente, los monstruos que ella misma creó cobran vida. Guiada por Herneval, un príncipe atormentado atrapado entre sueños y pesadillas, deberá restablecer el equilibrio entre la ficción y la realidad antes de que ambos mundos se derrumben. Mientras tanto, el siniestro escritor Procustes y sus conspiradores planean tomar el control. Cuanto más se acercan Frankelda y Herneval, su vínculo se convierte tanto en una fortaleza como en una maldición. Para reescribir su destino, ella debe enfrentarse a un amor que desafía la existencia y recuperar su poder como narradora, antes de que las fuerzas oscuras consuman su imaginación y revelen horrores más allá de su creación.

Dirección: Arturo Ambriz, Roy Ambriz

Guión: Arturo Ambriz, Roy Ambriz

Producción: Arturo Ambriz, Roy Ambriz

Diseño de producción: Ana Coronilla, Bruce Zick

Director de animación: Beto Petiches

Dirección de fotografía: Irene Melis, Fernanda G. Manzur

Música original: Kevin Smithers

Elenco: Mireya Mendoza, Arturo Mercado Jr., Luis Leonardo Suarez

Sino lo han visto se están perdiendo un gran trabajo hecho por mexicanos, como tu y como yo. Quienes se aventaron al agua y llegaron a buen puerto. El final de la película es una chulada además de que enlos créditos hay un desfile de imágenes muy rico para quienes disfrutamos los detrás de cámaras porque podemos ver como es que se hiso la magia de la película y vaya que es un gran trabajo. Muchas Felicidades a todos los que hicieron Soy Frankelda.

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