jueves, 10 de septiembre de 2026

Reflexión - Discúlpame, hoy no puedo ayudarte.



Por: Pbro. Gustavo Herrera. 

 ¿Culpable o inocente?...

Muchas veces, a lo largo de nuestra vida, vamos cargando con un costal lleno de culpas que no nos corresponden, pero de las que nos adueñamos.

Existen situaciones en las que quisiéramos ayudar a alguien que nos pide apoyo, pero no podemos en ese momento. Debes ser muy honesto y aceptar tus limitaciones. ¡Cuánto trabajo nos cuesta aprender a decir: “no puedo”, sin que por esto sientas que estás fallando a la persona que te está solicitando ayuda! Simplemente: ¡no puedes!

No eres un “súper hombre” ni “Dios”.

Procura ayudar y hacer favores de acuerdo con tus posibilidades, pero, si no puedes, no te sientas mal... Simplemente: ¡no se pudo!

Y las personas que te piden un favor deben entender que no es una obligación de tu parte apoyarlas, sino que es un acto de generosidad y, por lo tanto, habrá veces que no puedas responder positivamente a su llamado.

Muchas veces, lo que hacemos por gusto se convierte en obligación. Empiezas ayudando a una persona y, cuando un día no puedes, se enoja contigo y hasta deja de hablarte. Por eso es necesario crear conciencia en las personas de que, cuando piden un favor, no es obligatorio recibir una respuesta positiva.

Antes de hacer un favor, analiza bien si puedes hacerlo o no; calcula tus posibilidades y asegúrate de que no perjudique tus finanzas ni te ponga en problemas para cumplir con tus responsabilidades. Y, si no puedes, con toda honestidad, debes decir que no, sin ningún remordimiento de conciencia.

Debemos aprender a decir “sí” o “no”... ¡sin ningún remordimiento de conciencia!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares