Por: Pbro. Gustavo Herrera.
Perdonar… ¡es liberador!
Experimentar el perdón de aquellas personas a las que les has fallado te llena de paz, alegría y entusiasmo por seguir adelante como una persona nueva y renovada.
Recuerdo las palabras de Jesús:
“...MAS SE LE PERDONA A QUIEN MÁS HA AMADO”.
El papa Francisco, en su viaje por el sur de nuestro continente, decía: “Yo también soy un pecador que ha sido perdonado”.
Aquel que ha experimentado el perdón sabrá lo bien que se siente cuando te disculpan y eso nos obliga a perdonar a los que nos han ofendido o han cometido un error.
¡¡¡SEAN MISERICORDIOSOS!!!
¡¡¡PERDONA AL QUE TE OFENDE!!!
¡¡¡SI TE PEGAN EN UNA MEJILLA, PON LA OTRA!!!
Estos imperativos son repetitivos en la enseñanza de Jesús de Nazaret.
Y te lo puedo decir con sinceridad: si los cumplimos, encontraremos una gran paz.
Seremos libres para saludar a todos y no tendremos ningún sentimiento negativo hacia nadie.
El que ha sabido perdonar le va a hablar a todos y andará por la vida sin ningún temor de encontrarse con alguien.
Pero la dinámica del perdón no solo abarca al que debe perdonar, sino también al que debe reconocer que ha fallado y debe pedir perdón.
Hoy es el momento de aprender a reconciliarte con el mundo y con todas las personas con las que has tenido algún conflicto.
¡Libérate de las malas vibras y los sentimientos negativos!
¡Busca estar bien con todos!
¡Tú puedes! Solo tienes que decidirte a perdonar y, con humildad, también reconocer tus errores e ir a pedir perdón, para comenzar una vida nueva.
No esperes a que la muerte llame a tu puerta para hacerlo. ¡Hoy es el día de vivir en paz!
¡Anímate! ¡Tú puedes! ¡Solo basta que quieras!
¡Buen día!
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