Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡Ser maestro es todo un privilegio!
Poder enseñar y educar a alguien, por medio de las palabras y las acciones, es algo que deja una huella profunda e imborrable en la vida.
Existen maestros que, desde pequeños, sintieron el llamado de emprender el camino de la educación y, guiados por sus ideales y sentimientos, han alcanzado su meta, ejerciendo diariamente el magisterio con entusiasmo y alegría.
Otros quizá nunca lo imaginaron, pero los caminos de la vida los llevaron a orientar y dirigir, desde un aula, la vida de sus alumnos.
A todos los maestros que, de una manera u otra, han intervenido en nuestras vidas, hoy tenemos la oportunidad de manifestarles nuestra gratitud y reconocimiento.
No dudes en felicitar en este día a quienes han dedicado su vida a formar personas y a contribuir con un granito de arena para construir un mundo mejor.
A todos mis maestros y amigos que se dedican a esta noble profesión, les deseo que pasen un hermoso día y que la satisfacción de aportar a la formación de una persona los llene siempre de alegría y bienestar.
¡Feliz Día del Maestro!
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