martes, 12 de mayo de 2026

Industriales del vestido reportan caída de hasta 20 por ciento en ventas

 


A pesar de que el año comenzó con buen ritmo para la industria textil en Puebla, a partir del segundo bimestre las ventas cayeron hasta 20 por ciento. Jocelyn Jhaen, delegada en el estado de la Asociación Mexicana de Productores del Vestido (AMPV), indicó a La Jornada de Oriente que, tras un repunte en enero y febrero, marzo trajo una decaída de dos dígitos en la comercialización, lo que golpeó de lleno a fábricas y talleres de la entidad. La dirigente atribuyó este retroceso a tensiones económicas internacionales, a la carga de impuestos y al encarecimiento de insumos y combustibles.  

Jhaen explicó en entrevista que el decremento se registra en un contexto de incrementos constantes en productos básicos y en bienes necesarios para la producción y para las familias, lo que presiona tanto a fabricantes como a consumidores.  

La dirigente apuntó que los textileros enfrentan un entorno desfavorable por factores externos que escapan a su control. Mencionó que los problemas a nivel internacional, tanto con Estados Unidos como con China, han influido en la caída del consumo y en el encarecimiento de la materia prima.

A ello se suma la competencia asiática, que presiona los precios en el mercado interno y deja a los productores locales con menor margen de maniobra. 

En el ámbito fiscal, las cargas más pesadas para el sector son el ISR y el IVA, lo que impacta con mayor fuerza a las fábricas que operan en inmuebles rentados. Además, expuso que el aumento del salario mínimo, combinado con el alza de las gasolinas y de otros insumos, coloca a muchas empresas en el límite de su capacidad para sostener los gastos operativos sin comprometer su continuidad.  

Jocelyn Jhaen advirtió que varias compañías ya no pueden absorber todos estos costos sin afectar su viabilidad. La suma de arrendamientos, salarios, combustibles y materia prima ha dejado a numerosos talleres con un margen de utilidad cada vez más reducido.  En este escenario, la dirigente consideró indispensable buscar mecanismos que permitan reducir gastos sin sacrificar la calidad de las prendas.  

Resaltó que, a pesar de los incrementos en diésel y otros combustibles, los fabricantes no han trasladado estos costos al consumidor final. 

“No, no se ha incrementado, primero porque tenemos que competir con los precios chinos”, afirmó. 

La estrategia ha sido contener al máximo cualquier aumento para no perder mercado frente a la informalidad y a la oferta importada, aunque esto se traduzca en utilidades más bajas y menos capacidad de inversión en renovación tecnológica.  

En este contexto, el costo de transporte se ha vuelto un punto clave para sostener la operación de la industria. La delegada explicó que entre 20 y 25 por ciento de los gastos operativos corresponde a la transportación, que incluye depreciación de vehículos, gasolina y sueldos de choferes. 

Para tratar de aliviar esta carga, la AMPV impulsa alianzas comercialescon agencias de vehículos, con la intención de reducir la inversión en unidades. El esquema contempla, por ejemplo, que una unidad que normalmente cuesta 300 mil pesos pueda adquirirse unos 30 mil pesos más barata, lo que permite liberar recursos para telas, insumos y materia prima sin aumentar el precio final de las prendas.  

La expectativa del organismo es que, al bajar la inversión en transporte, las empresas del sector textil en Puebla puedan recuperar parte del terreno perdido tras la caída de hasta 20 por ciento en ventas registrada desde el segundo bimestre. 

Con menores costos logísticos y una política de contención de precios al público, los productores del vestido buscan resistir la presión de la competencia y de los mercados internacionales mientras el consumo interno se estabiliza.  

Con información de: La Jornada de Oriente


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