jueves, 8 de octubre de 2026

Reflexión - Valora y disfruta al máximo a tu familia.



 La familia: ¿una bendición o una maldición?

Por: Pbro. Gustavo Herrera.

La familia es el espacio en el que crecemos.

Cuando nacemos, dependemos totalmente del otro y, por lo general, es en una familia donde somos acogidos. Ahí aprendemos a comer, por lo tanto, a vivir; poco a poco, nos vamos haciendo autosuficientes. Empezamos por balbucear y gatear, hasta que surgen de nuestra boca las primeras palabras y empezamos a dar los primeros pasos.

En ese espacio, se va haciendo, por primera vez, esa correlación entre lo que pienso con lo que digo. Se le va poniendo nombre a las cosas y personas que ya aparecen en mi mente. Aprendemos quién es "Papá", "Mamá" y "hermanos".

Se nos enseña a creer y tener fe en algo o alguien que ni vemos ni sentimos, pero que mueve a actuar a los que están a nuestro alrededor y le llamamos: Dios.

En la familia es donde aprendemos a distinguir lo que es bueno y lo que es malo, simplemente con la palabra: "no", muchas veces acompañada por una palmada cariñosa en la mano.

Ahí es donde vamos formando y afianzando una personalidad.

Podrá haber familias que, en lugar de ayudarte a crecer en principios y buenas costumbres, te lleven a vivir en un ambiente de libertinaje y antivalores, pero, al final de cuentas, te han cuidado y ayudado a integrarte en una sociedad donde, a partir de tu experiencia, podrás darte cuenta de lo que es correcto y la forma en que debes desenvolverte en este ambiente comunitario.

Busca y valora todo lo bueno que existe en tu familia. Procura hacer a un lado aquello que va contra la humanidad y busca el bienestar de los demás.

Ninguno tenemos familias perfectas, pero todas las familias tienen valores que nos deben llevar a ser mejores.

Quiere e intégrate a tu familia y, si existen aspectos o actitudes que no te gustan, es el momento de poner tu granito de arena para modificar lo malo y resaltar o añadir aspectos y valores que no se han desarrollado en ella.

Es una bendición tener una familia. Sea como sea, es el espacio donde te has desarrollado y aprendido a vivir.

¡Disfruta ser parte de una familia!

Aporta lo mejor de tu familia para hacerla, cada vez, más perfecta y, así, ir corrigiendo los errores o actitudes que no te gusten y te hacen sentir incómodo dentro de ella. No te aísles ni alejes de ella. Eso es de cobardes. No huyas ante lo que te incomoda; mejor lucha por ir asumiendo lo positivo y tratar de modificar lo negativo, respetando formas de ser, pero aportando, con tu testimonio y presencia, valores y principios que hagan de tu familia el espacio confortable y ameno que te mereces.

Habrá cosas que no puedas cambiar. ¡No te agobies! Disfruta lo bueno y acepta que, muchas veces, los cambios no se logran de la noche a la mañana, sino con mucho amor y perseverancia. Lo importante es que no te alejes.

Siéntete orgulloso de tu familia. ¡Ámala y quiérela mucho! Solo así lucharás por ella y la disfrutarás al máximo.

Tener una familia es... ¡una bendición!


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