Por: Pbro. Gustavo Herrera.
Convivir y festejar es algo saludable... con mayor razón si las personas que nos reunimos en torno a una mesa tenemos un motivo en común para alegrarnos.
Las razones de una reunión pueden ser diversas: un año más de vida, la amistad, la Navidad, Año Nuevo, etc. Lo importante es darnos la oportunidad para bromear, saludarnos, compartir experiencias o diversos puntos de vista sobre la vida y nuestra experiencia dentro de ella.
La convivencia con el otro te lleva a tomar conciencia de que eres un ser social: “No es bueno que el hombre esté solo”.
Aprovechemos estos momentos y busquemos siempre ocasiones para reunirnos en torno a una mesa para festejar la vida, la amistad o, simplemente, la alegría de tener personas para compartir instantes de felicidad.
¡No evitemos estas oportunidades!... Pretextos para excluirnos de estas convivencias siempre los podremos encontrar, pero te recuerdo que las personas y circunstancias que se presentan en determinado momento de tu vida se van y no tienen boleto de regreso. No pierdas la oportunidad de disfrutar a tus seres queridos o aquellas personas que pueden enriquecerte con sus comentarios o experiencias en este tipo de reuniones.
No desaproveches estos espacios que se te presentan para relajarte y “ser tú”, por medio de un chascarrillo o una broma, un comentario o un punto de vista o, simplemente, la ironía maliciosa que hace estallar la sonrisa en los comensales.
La vida es seria, por eso debemos aprender a tener espacios de relax y recreación que nos hagan sentir vivos, rompiendo con la monotonía y la rutina de todos los días.
No busques pretextos para aislarte, mejor, aprovecha las oportunidades que se te presentan para compartir vida con el otro.
¡No te vas a arrepentir!
¡Ánimo!
Fraternalmente...
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