martes, 22 de septiembre de 2026

Entropía - La elección se decide antes de que empiece.



Por: Alexis Manuel Da Costa

Ya vienen los tiempos electorales.

Bueno, “oficialmente todavía falta.”

Eso nos van a decir.

Que todavía no son los tiempos, que falta mucho, que primero hay que esperar, que nadie está pensando en elecciones.

Pero uno vive en los pueblos y sabe que las cosas empiezan mucho antes de que oficialmente empiecen.

Las maquinarias locales ya se están aceitando.

Aunque todavía no las veamos.

Y no hablo solamente de los políticos, de los partidos o de quienes ya están haciendo sus cuentas para ver quién puede, quién quiere y quién de plano no tiene ninguna posibilidad.

Hablo de algo mucho más sencillo.

De la gente.

Porque un día uno va a la ferretería por cualquier cosa y el señor que atiende empieza a platicar con sus clientes sobre tal o cual aspirante.

“Ese sí ha trabajado”.

“Ese no”.

“Yo conozco a su papá”.

“Ese anda buscando esto desde hace años”.

La señora de la papelería hace exactamente lo mismo.

Mientras vende unas copias, unas cartulinas o el cuaderno de los niños, también platica.

Y de repente ya está contando las bondades de alguno.

El señor de la tienda empieza a sondear a sus clientes.

“¿Y tú cómo ves a fulano?”

Y si las respuestas le gustan, seguramente en algún momento empezará a pensar en una reunión.

Primero con unos cuantos.

Luego con otros.

Quizá en su casa.

Quizá en el patio.

El taxista tampoco se queda atrás.

Ese hombre escucha durante todo el día.

Sube uno, baja otro, se habla de la seguridad, de la junta auxiliar, de la obra y, por supuesto, también de quién podría venir después.

Y está el bolero.

Ese sí que sabe.

Porque mientras uno se sienta a que le limpien los zapatos, termina enterándose de cosas que a veces ni siquiera aparecen en Facebook.

Y uno podría pensar que todo esto son simplemente pláticas.

Yo no lo creo.

Yo creo que ahí empieza la política.

Mucho antes de las lonas.

Mucho antes de los espectaculares.

Mucho antes de las fotografías perfectamente producidas y de los videos donde todos salen caminando por una calle.

La política empieza cuando alguien pregunta:

“¿Y tú qué sabes de él?”

Ahí empieza.

Y quienes hacen esa primera parte de la política son los líderes comunitarios.

Y ojo, no necesariamente estoy hablando de quienes tienen un cargo.

Muchas veces el líder comunitario es el señor de la tienda.

O la señora de la papelería.

O el taxista.

O el comerciante.

O quien organiza la fiesta de la colonia.

O quien presta su patio para una reunión.

Son personas que conocen a la gente y, algo todavía más importante, la gente confía en ellas.

Por eso son ellos quienes muchas veces inauguran la temporada política.

Ellos empiezan a promocionar a alguien.

Pero también pueden terminar con la carrera de alguien antes de que siquiera lo veamos hacer campaña.

Porque al líder comunitario no lo engañas tan fácilmente.

Puedes poner una lona en cada esquina.

Puedes pagar publicidad todos los días en Facebook.

Puedes contratar espectaculares.

Puedes llenar una avenida con tu fotografía.

Pero luego llegas a la tienda y alguien dice:

“Sí, mucho anuncio, pero ¿y quién es?”

Y ahí se acabó el espectacular.

Porque una cosa es que te conozcan y otra muy distinta es que hablen bien de ti cuando tú no estás.

Como decía Maquiavelo, el poder también depende de la percepción que tienen los demás de quien lo ejerce.

Y en nuestros pueblos esa percepción no se construye solamente desde un escritorio.

Se construye platicando.

Estando.

Regresando.

Cumpliendo.

Y también, hay que decirlo, acordándose de la gente cuando no hay elecciones.

Porque habrá quienes gasten muchísimo dinero tratando de meterse en las conversaciones del pueblo.

Y seguramente veremos muchas lonas.

Muchos anuncios.

Muchas fotografías.

Muchos recorridos.

Pero hay una cosa que todavía no he visto que pueda comprarse con dinero:

que una persona le diga a otra, sin que nadie se lo pida:

“Yo sí le creo”.

Eso no lo da una agencia.

No lo da una lona.

No lo da un espectacular.

Eso se construye con tiempo.

Y por eso creo que estamos entrando en una etapa interesante.

Todavía no vemos las campañas, pero las conversaciones ya comenzaron.

Ya hay gente preguntando.

Ya hay gente sondeando.

Ya hay gente hablando de quién puede, quién no puede y quién podría.

Y quizá algunos aspirantes todavía no se han dado cuenta de algo muy sencillo:

cuando ellos empiecen a hacer campaña, mucha gente ya habrá tomado una decisión sobre ellos.

No necesariamente sobre si va a votar o no.

Pero sí sobre algo que puede ser todavía más importante al principio:

Si vale la pena escucharlos.

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