Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¿Conoces a aquellos con los que convives diariamente?
A veces, llevas años de tratar a las personas y no eres capaz siquiera de conocer su nombre.
¡Intérésate por el otro!... ¡Conócelo!
El Papa Francisco, en uno de sus mensajes de Cuaresma, nos hablaba de "la globalización de la indiferencia" y nos decía que se había perdido el interés por el otro y que esto nos va llevando a una deshumanización.
¡Cuánta razón tiene el Papa!
Cuando vamos por la calle nos encontramos con muchas personas a las que ni siquiera somos capaces de saludar. Pasamos unos junto a los otros sin percatarnos de nuestra existencia; los esquivamos para no tropezarnos, pero no dejan de ser una pieza más del paisaje; son como un poste o un árbol más en nuestro camino... Es más, existen ocasiones en que una flor o un poste nuevo nos llama más la atención que el hermano con el que nos encontramos.
¡Pasamos por el mundo sin platicar ni conocer a las personas!
Esto es muy serio... También sucede entre padres e hijos. No se conocen y, cuando suceden cosas, los papás dicen: "Nunca pensé que mi hijo o mi hija pudieran hacer esto"... ¡No los conocías!
También les sorprende a los hijos cuando los papás deciden divorciarse: "Pensábamos que todo iba bien".
Creo que es necesario empezar a interesarnos por el otro... Platicar, conocerlo, observarlo, cuestionarlo, acompañarlo, estar con él.
¡Creo que es el momento de poner atención al otro!... ¡Conócelo para poder comprenderlo y así poder ayudarlo!
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