Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡Hay que tomar decisiones!
¿Sabías que nos podemos hacer mucho daño cuando, movidos por el temor al fracaso o a perder a alguien que queremos, no tomamos decisiones? ¡Pues es muy cierto!
Cuántas veces nos lamentamos por no haber tomado una decisión a tiempo:
- Si hubiera dicho que no...
- Le hubiera hecho caso...
- ¡Cómo no se lo dije a tiempo!
- Etc., etc., etc.
Debemos aprender a ser nosotros mismos y decir lo que pensamos y sentimos.
¡No se vale que nos la pasemos por el mundo llorando por haber dejado de tomar alguna decisión!
¡Debes tomar las riendas de tu vida!
¡No tengas miedo de tomar decisiones!
Eso sí, piensa bien en las consecuencias que traerán tus decisiones. No las tomes al azar ni te dejes llevar por el impulso del momento.
Debemos sentarnos a reflexionar... Solo no te vayas a quedar pensando y pensando toda una vida por temor a tomar una decisión, porque la vida y las oportunidades de ser feliz se van.
¡No te arrepientas de tomar una decisión! ¡Lo peor es no tomarla!
Si nos equivocamos, ni modo: asumimos las consecuencias y seguimos adelante.
¡Sé valiente!
La vida es una y se va rapidísimo. ¡No pierdas el tiempo!
Aprende a tomar decisiones afrontando sus consecuencias.
Busca siempre lo mejor, aquello que te haga crecer como persona y te lleve a ser feliz.
El parámetro para tomar tus decisiones siempre deben ser los valores que te han enseñado desde tu niñez. Al tomar decisiones, no los pierdas de vista. Te aseguro que no tendrás problemas y crecerás como persona en todos los aspectos de tu vida.
¡Sé valiente! Es el momento de tomar decisiones. No esperes que otros las tomen por ti.
¡Buen día!
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