Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡El amor es lo más grande y maravilloso que puede sucederte!
¡Cuando alguien se siente amado, la vida se convierte en algo hermoso!
El amor te llena de ilusión para hacer las cosas de la mejor manera y siempre buscando agradar a la persona que amas.
Todas tus actividades giran en torno a la persona amada, buscando cuidar de ella, haciéndola sentir bien y segura.
¡Nunca pierdas la oportunidad de amar y dejarte amar!
El amor es un gran regalo que podemos tener todos los días; lo importante es tener abierto nuestro corazón para hacerlo nuestro huésped.
Yo soy una persona que me siento amada y estoy convencido de que debo ser alguien que contagie este sentimiento a todas las personas con las que entro en contacto.
Jesús de Nazaret es aquel que me ha enseñado a amar hasta el extremo, y sentirme amado por Él me impulsa a ser feliz y dar lo mejor de mí para irradiar buenos sentimientos hacia los demás.
Para poder amar auténticamente, debemos tener un punto de referencia; el mío, sin duda, siempre ha sido la figura de Jesús de Nazaret, pues es aquel que me llena y me enseña cómo tratar, siempre con amor, a los que me rodean. Él no solo complacía a las personas, sino que las enseñaba a hacer el bien y, si era necesario, las corregía con ternura y energía para que hicieran lo correcto.
Hoy, en la Iglesia Católica, celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, el amor por excelencia, por lo que te invito a mirar hacia Él y procurar seguir su ejemplo de entrega y generosidad.
Los que tenemos fe en el Sagrado Corazón de Jesús, nunca dejemos de pedirle que haga nuestro corazón semejante al suyo.
Y, seas creyente o no, te invito a no cerrarte al amor.
¡Hoy es un gran día para amar y dejarte amar!
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