| Créditos: Especiales |
• Los agentes de la Guardia Nacional (GN) y un exmilitar fueron detenidos en flagrancia, consignados a proceso y, después de 2 años, el juez Celestino Martínez Bones los libera.
• El padre de los afectados pide la intervención del gobernador del estado, Alejandro Armenta, para que, en el marco de la ley, intervenga y haya justicia.
En San Martín Texmelucan, Puebla, una familia separada y un padre de familia clamando justicia por Santiago y Fredy, quienes luego de ser secuestrados en esta ciudad el 11 de octubre de 2023 por elementos de la Guardia Nacional y un exmilitar que se hicieron pasar por miembros del cártel, pese a haberles comprobado su acción delictiva y haber sido consignados a proceso, fueron liberados por el juez Celestino Martínez Bones.
Por ese motivo, Miguel Barrueta, padre de Fredy, pide justicia y espera la respuesta del gobernador Alejandro Armenta, a quien ya le solicitó una cita para que, mediante su intervención —siempre en el marco de la ley—, el Poder Judicial cumpla con su cometido y no se permita que este tipo de secuestros y cualquier otra acción fuera de la legalidad, a manos de mandos castrenses, afecte a las y los jóvenes de Puebla.
En entrevista, don Miguel Barrueta explicó que el pasado 26 de enero el juez Celestino Martínez Bones falló de manera absolutoria en favor de los mandos castrenses, a pesar de haber sido vinculados a proceso.
Como se recordará, en octubre de 2023, Luis Javier N, elemento de la Guardia Nacional (GN), y el exmilitar Rogelio Sergio N fueron detenidos in fraganti cuando habían secuestrado a dos personas, haciéndose pasar como parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Don Miguel Barrueta advirtió que con esta resolución el juez pone en riesgo a toda la sociedad y agudiza el peligro que ya viven las víctimas.
Por ese motivo, también llamó públicamente al Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado para que investigue estos hechos que obran en las abundantes carpetas de investigación, con pruebas aportadas por los afectados en más de 2 años que duró el proceso.
Destacó que el juez Celestino Martínez Bones está mandando un fuerte mensaje de impunidad al favorecer a quienes, como mandos castrenses, traicionaron el compromiso de lealtad y servicio a la patria en una corporación de seguridad y que, al cometer este secuestro, quedaron vinculados con la delincuencia y, en vez de ser castigados como marca la ley, ya fueron liberados por un juez que no hizo su trabajo de manera imparcial.
Al día de hoy, la familia se desintegró; el hijo y su amigo secuestrados, por su seguridad, tuvieron que salir del país; la familia entera abandonó San Martín Texmelucan, también por cuestiones de seguridad, y Miguel Barrueta, padre del secuestrado, hoy clama al gobernador Alejandro Armenta que lo escuche y que lo ayude para que el Poder Judicial haga justicia.
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