lunes, 2 de febrero de 2026

Política no ficción



En la vida y en política la realidad tiene la costumbre de dejar en ridículo a la ficción

Por: Horacio Cano

“Eso es política ficción”, decía aquel presidente con el que se rompió el pacto revolucionario. Quizá era una forma elegante de descalificar rumores incómodos. Yo difiero. En política, las narrativas no son ficción: son poder, percepción y, muchas veces, realidad en construcción. La ficción queda para las novelas y el cine; en el poder, todo relato tiene efectos reales.


Si algo tienen la política y la vida es que las victorias no son eternas, tampoco las derrotas. En las primeras se tiene que ser magnánimo y trabajar como si fuera derrota. En las segundas, hay que resistir, porque dicen que el que resiste siempre aporta. En ambas hay que comportarse a la altura, porque nunca se sabe cuándo el tablero se puede invertir. En las victorias y en las derrotas, paciencia; siempre amarga, pero de dulces frutos, decía Rousseau.


En la vida y en la política todo cambia; es lo único que tenemos seguro: el cambio. El tablero en lo nacional, en lo local y en cada municipio se mueve, y, ¿qué creen?, se seguirá moviendo. Los famosos tiempos… algunos comen ansias y creen que el escenario permanecerá congelado un año y medio hasta llegar a las elecciones de 2027 (risas grabadas). Todos estamos expuestos a la fatalidad del tiempo y sus inclemencias: resbalones, caídas, errores; pero también a los aciertos, las buenas rachas y las buenas decisiones.


En la política y en la vida misma la gente habla. Dicen que somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio. Pero ¿y de las injurias e infamias que los adversarios proclaman, o a veces los que se dicen “amigos”? Sí, también somos dueños de ello. ¿Cómo? Estamos en la libertad de asumir la actitud para afrontarlo. Algunos lo hacen a la ley del talión, ojo por ojo, diente por diente. Ante eso, yo recomiendo la caridad y concentrarse en lo que toca. ¡Paciencia!


En política y en la vida misma todas las decisiones tienen consecuencias. Vaya, aplica la tercera ley de Newton: a toda acción corresponde una reacción. No se puede esperar que todo permanezca ante alguna acción, o que las cosas cambien sin hacer algo en realidad. Hasta la narrativa forma parte del ecosistema, muy alejada de la ficción.


Apunte al aire


Sigo sosteniéndolo: en México, Puebla y Texmelucan hay una triste oposición. En sus derrotas no se comportan a la altura de las circunstancias; sus críticas, al ser tan genéricas, podrían ser usadas en su contra si es que algún día llegan a ser gobierno. Por ejemplo, critican la inseguridad. ¿En serio en sus manos harían algo diferente? No he escuchado una sola propuesta que plantee cambiar el escenario que existe al día de hoy. Quizá nos dirán que con alarmas vecinales o módulos se soluciona, tal como propusieron de 2014 a 2018, en la peor época de inseguridad en San Martín.


Triste oposición que piensa que la situación de febrero de 2026 será la misma que en junio de 2027. Vaya, hay algunos ilusos que creen que tendrán los votos que obtuvieron en 2024 y que con suerte ahora sí van a ganar. No están viendo el tablero ni los escenarios. Vaya, al menos no ahora.


Triste oposición que, en lugar de tener agenda, se concentra en atacar con chismes. Siempre lo he dicho: cuando se acaban los argumentos, queda la descalificación. Argumentos ad hominem que descalifican a la persona, y no aportan argumentos sólidos.


Triste oposición que hace lo mismo y espera resultados diferentes: la definición de la locura. ¿No se dan cuenta de que quien tiene el sartén por el mango es quien gobierna? Claro que tienen en su contra el desgaste natural que implica gobernar, pero también tienen el posicionamiento en el imaginario colectivo que ello conlleva, que es esencial para aparecer y tener éxito en cualquier elección. Los opositores se encierran en su círculo, donde les dicen lo que quieren escuchar y no lo que es. Incluso los dejan soñar despiertos con escenarios imposibles. ¡Aguas de con quien se juntan!


Ojo: cuando me refiero a la oposición, hablo de la que está fuera del partido oficial, pero también de la que está dentro. Ese fuego “amigo” siempre es el más peligroso, se los digo yo. Hasta entonces…

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