Por: Pbro. Gustavo Herrera.
Me gusta admirar la belleza de las estrellas que brillan en medio de la oscuridad. ¡Es algo hermoso!
Pero existen días en que está nublado y lo único que se vislumbra es la negrura del cielo, haciéndolo monótono y aburrido. No tengo punto de referencia ni me entusiasma continuar recorriendo con la mirada esa oscuridad que envuelve y rompe todo apasionamiento.
De la misma manera, cuando uno deja de ser luz que brilla en este mundo, todo se vuelve monótono y aburrido.
¡En medio de la oscuridad siempre debes ser la persona que guíe a los demás!
¡No te canses de irradiar luz!
¡Hazte notar!
¡Que la gente te pueda vislumbrar desde lejos y que siempre seas punto de referencia para los demás!
Ilumina al otro con tu sonrisa y trato amable; con tu espíritu de servicio y disposición para ayudar; con un sabio consejo y palabras de aliento que pueden ser gotas de agua para una planta que se está marchitando.
¡No te canses de irradiar luz a la humanidad!
Lucha por ser una persona positiva, alegre y entusiasta. Si lo haces, te darás cuenta de que sí se puede ir cambiando la oscuridad en algo hermoso, dando un toque especial a la oscuridad, monotonía y cotidianidad de este mundo.
¡Debes ser un punto de referencia para todos los que entran en contacto contigo!
Vale la pena admirar la belleza de las estrellas; cada una diferente, pero que, con su brillo, hacen especial la oscuridad del cielo antes del amanecer.
¡Tú debes ser esa luz que siempre ponga un toque especial a la vida!
¡Siempre irradia lo mejor de ti!
¡Procura ser la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario!
¡Tú puedes! ¡No te canses de hacerlo!
¡Embellezcamos al mundo con la luz de nuestras actitudes positivas!
¡Buen día!

No hay comentarios:
Publicar un comentario