Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¿Cuántas veces en la vida hemos perdido algo o a alguien a quien queremos? Se siente una sensación de vacío, de no querer vivir, de muerte...
Te da coraje y te echas la culpa de la pérdida:
¿Qué hice mal? ¿En qué me equivoqué? ¿Por qué a mí? Etcétera.
Luego te enojas con la otra persona:
¿Por qué te fuiste? Me abandonaste, no me lo merecía, no se vale que me hagas esto. Etcétera. Todos estos sentimientos son momentos de una etapa que llamamos "duelo".
El duelo es un espacio que se genera entre el momento de la pérdida y el de asumirla como algo que ya pasó.
Hay veces que no queremos aceptar nuestra realidad y nos aferramos a aquello que ya perdimos; esto puede durar dos, tres meses, un año o toda la vida. Va a depender de nosotros.
Lo importante en esta vida es no aferrarnos a cosas o personas del pasado. Debemos dejarlas ir.
Jesús Resucitado, en el pasaje cuando se presenta a María Magdalena y ella se le cuelga de los pies, le dice: "...suéltame. Déjame ir"... Y tú ve a...
Debemos aprender a soltar a las personas queridas que ya se han ido y nosotros continuar con nuestra vida.
No te aferres al pasado.
Vive tu presente.
Claro, no puedes ni debes olvidar el pasado ni los bellos recuerdos, pero son eso: recuerdos.
Ya te lo he dicho en otras ocasiones:
"Si por la noche lloras por haber perdido la belleza y el brillo del sol, las lágrimas no te permitirán admirar la belleza y el brillo de las estrellas".
No pierdas la oportunidad de disfrutar y vivir tu presente.
No te la pases por la vida añorando y llorando por algo que ya pasó.
Hoy tienes tantas cosas por las cuales estar feliz y agradecer.
No te quejes ni sientas lástima por ti.
Vive con alegría tu presente. No te amargues ni te niegues la oportunidad de ser feliz, pensando: "Me va a suceder lo mismo que en el pasado y no quiero volver a pasar por eso".
Atención: no mates a la persona antes de tiempo. Ahí está y ese es tu presente. Si mañana ya no está, te quedará la satisfacción de haber disfrutado la vida con ella mientras estuvo contigo.
Vive tu presente con la esperanza de que todo será mejor en el futuro.
¡Ánimo! ¡Buen día!
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