Martha tiene casi seis años buscando a su hijo Carlos René, desaparecido en Tlaquepaque, Jalisco; en la galería de hallazgos del Rancho Izaguirre, conoció una prenda que podría ser de él.
“Me mentalizo en que no es de él, en que todo va a estar bien. Pues desde que mi hijo desapareció, para que yo pueda sobrevivir a este dolor, yo siempre me mentalizo en que no pasa esto, porque solamente así sobrevivo”, dice.
Es sábado 10 de mayo de 2025, ella y las madres buscadoras del contingente del Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, no celebran, una vez más marchan desde la Fiscalía General del Estado de Puebla al zócalo de la capital.
A su paso, desvían el rumbo y pasan a la Comisión de Búsqueda de Personas, donde colocaron los boletines de búsqueda de los y las desaparecidas.
“Hijo escucha, tu madre está en la lucha”, coreaban al unísono y a su paso por varios restaurantes, donde familias enteras celebraban a sus madres.
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La marcha llegó a su destino, el ‘árbol de la esperanza’ en el zócalo, ahí varias madres buscadoras agradecieron a sus madres y abuelas, muchas de ellas ya fallecidas.

Martha encuentra playera en Rancho Izaguirre, ¿qué se sabe de Carlos René?
Martha es aguerrida, de a ratos canta en la misa que ofrecieron por los desaparecidos; echa porras a quienes se desploman y luego se le ve abrazando a otras que al igual que ella sobreviven con el alma rota.
La última vez que habló con su hijo fue el cuatro de noviembre de 2019, cuando avisó que ya estaba en la terminal de San Pedro Tlaquepaque, Jalisco y se dirigía a Puebla.
Después no supieron más de él, lo único que averiguaron en la terminal, es que cuando el autobús hizo parada, él bajó a los sanitarios y el conductor lo dejó.
Al salir de los sanitarios, corrió desesperado de un lado a otro buscando la unidad, se cayó y se golpeó la cabeza; personal de la terminal asegura que estuvo dos días y después no lo volvieron a ver.
En ese entonces Carlos Daniel tenía 36 años de edad, en casa lo esperan sus hijas y su madre, quienes ya no celebran el 10 de mayo.
“Llegaba y me daba un abrazo, me decía mamá la quiero mucho, aunque la hago enojar la quiero mucho”, recuerda Martha que su hijo le decía.
“Te amo mucho Carlos, sé que vas a regresar y yo te voy a seguir buscando. Te amo”, agrega Martha.
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