Por: Pbro. Gustavo Herrera
¡GRACIAS! 😊
Soy muy feliz. Gracias a las personas tan maravillosas que Dios ha puesto en mi camino sacerdotal.
Agradezco infinitamente todo su amor y cariño, que se vio reflejado en la gran celebración del día de ayer.
Agradezco a todos y cada uno de ustedes todo su esfuerzo, sacrificio, entusiasmo y alegría que, día a día, ponen al servicio de Dios y de su Iglesia.
Podría seguir diciendo todo lo que significan ustedes en mi vida y manifestar los sentimientos tan profundos que tengo hacia cada uno de ustedes, pero creo que todo se resume en una sola palabra: «GRACIAS».
Dios los bendiga y les pague con creces todo ese amor hacia mi humilde persona.
Les mando un abrazo fuerte y bien apretado… ¡Creo que nos lo merecemos!... ¿No?
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