Por: Pbro. Gustavo Herrera
¿Qué es lo que comes?
Muchas veces, nuestro principal alimento es el prójimo.
No escatimamos tiempo ni esfuerzo en criticar y juzgar a las personas con las que nos encontramos. Nos levantamos todos los días y, así como nos comemos unas galletas y tomamos un café, nuestro primer alimento es hablar del otro.
Si pudiéramos ver nuestros espíritus, nos encontraríamos con un alto grado de "obesidad".
Te recuerdo que: "Uno es lo que come".
Creo que ya es momento de empezar un régimen alimenticio espiritual, porque también estamos enseñando a los niños a "comer prójimo" a diestra y siniestra.
¿Qué les parece si le vamos bajando a nuestras críticas y, en lugar de juzgar y condenar al otro, mejor empezamos a justificarlo, comprenderlo y disculparlo?
Procuremos ver lo bueno que hay en los demás y hacernos de la vista gorda en cuanto a sus defectos y errores.
Construyamos, en lugar de destruir. Si no te gusta que te critiquen y te condenen, no lo hagas con los demás.
"Nunca hagas al otro lo que no quieras que te hagan a ti".
Porque... "Con la misma medida con que midas, serás medido".
Es momento de disminuir nuestras críticas y empezar a construir, en lugar de destruir.
Espero que el día de hoy empecemos una dieta para evitar la crítica, el prejuicio, los comentarios destructivos y todo aquello que, con nuestras palabras, perjudique a nuestros semejantes.
¡Buen día y... a ponerse en forma espiritualmente!
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