Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡Recordar es vivir!
Hoy es 2 de noviembre, mejor conocido como el Día de Muertos.
Es hermoso dedicar un día al año para recordar a las personas que han fallecido.
Existen cantidad de tradiciones que nos llevan a entrar en contacto, por medio de nuestros recuerdos, con nuestros seres queridos que nos han precedido en nuestro camino.
Es maravilloso vivir nuestras creencias y disfrutarlas.
Cada familia y comunidad responde a elementos culturales que se han ido acumulando a través de los años y que se nos han transmitido de generación en generación. Estas tradiciones nos llevan a recordar a nuestros antepasados y, a muchos, a conocerlos por medio de anécdotas, fotografías o alimentos que les gustaban.
Son bonitas tradiciones que permiten que nuestros difuntos sigan vivos y activos en nuestras familias.
No importa la tradición o creencia que tengas; lo importante es que nunca pierdas esa oportunidad de aprovechar los elementos culturales o religiosos para recordar y volver a entrar en contacto con tus seres queridos que ya han fallecido.
Recuerda que una persona deja de existir en la familia cuando nadie se acuerda de ella. No permitamos que nuestros seres queridos se pierdan en el anonimato; procuremos recordarlos y transmitir nuestros recuerdos de ellos a las generaciones actuales que no los conocieron. De esta manera, también, por medio de nuestras narraciones y tradiciones, los niños y jóvenes conocerán a nuestros ancestros y los sentirán parte de su vida.
«Recordar es vivir».
Nunca olvidemos a nuestros difuntos y, quienes creemos en una «vida después de la vida terrena», no dejemos de hacer una oración por el eterno descanso de nuestros seres queridos.
¡Hoy por ellos... mañana por nosotros!

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