Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¡Es el momento de liberarte!
¿A cuántas cosas o personas estamos atados en la vida y que nos impiden realizar aquello que es bueno, pero que dejamos de hacerlo por temor a que alguien se moleste o por miedo a arriesgarnos?
No vamos a determinados lugares para que no nos roben o rayen el coche; no salimos de vacaciones por no dejar sola la casa; no dejo de ver el celular porque puede que me pierda alguna noticia o el chisme del momento; etc., etc., etc.
Hay tantas cosas en la vida que nos impiden disfrutar de actividades que nos gustan, que son buenas, pero que, por estar atados a alguien o algo, dejamos de realizar.
Es el momento de liberarnos... ¡No te esclavices a nada ni a nadie!
Si dejas de hacer algo, que sea por convicción y con motivos suficientes que te indiquen que en ese momento no es la mejor opción.
Nunca hagas las cosas solo por agradar o complacer el «ego» o «capricho» del otro.
¡No dejes de ser tú!
Toda decisión que tomes debe ser libre y razonada. Nunca te dejes presionar por nadie o por las circunstancias que estás viviendo. Analiza las cosas y actúa de acuerdo con la formación que has recibido desde pequeño; sé fiel a tus principios y tus gustos. No vale la pena que te despersonalices por hacer lo que al otro le agrada o por temor a que algo te salga mal.
¡Aprende a ser tú!
Libérate de tu teléfono celular, tu computadora o tu coche... Utilízalos como medios que te ayudan a crecer y a realizar mejor tus actividades, pero nunca los pongas como el centro de tu vida, sin los cuales te quedas incomunicado o inmovilizado para actuar.
Debemos aprender a soltar aquello que me esclaviza y encadena a cosas o acciones que no me agradan y me hacen sentir mal.
¡Libérate! ¡Sé tú!
¡Actúa sin despersonalizarte!, pero, eso sí, nunca pierdas la brújula que te lleve a vivir de acuerdo con tus principios y valores.
¡Bonito día!

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