lunes, 6 de julio de 2026

México contra Inglaterra



A pesar de las diferencias logramos competir; para ganar, hacen falta muchas cosas.

Por: Horacio Cano


¿De qué iba a escribir si no es del partido de México contra Inglaterra?

Muchos decían que no estábamos ante un duelo histórico. Siempre recibir a Inglaterra en el Azteca es especial, y cuando sucede en un Mundial es histórico. No creo que podamos ver algo así de nuevo en muchos años. Sin duda, somos privilegiados.


Quizá no compitamos con Inglaterra en muchas cosas. Todo lo hacen a su forma. Tienen un sistema de justicia basado en antecedentes milenarios; a pesar de ser una monarquía, tienen una democracia que funciona también desde hace cientos de años. Vaya, desde tiempos de Juan Sin Tierra. Aunque últimamente han tenido cierta inestabilidad política, ahí está: funcionan.


¿Y qué les digo en el futbol? Inglaterra tiene la mejor liga del mundo. Su selección tiene jugadores de primer nivel.


Las comparaciones son odiosas, pero hay que hacerlas. Nuestra delantera tiene jugadores de la segunda división inglesa, de la liga saudí o de la Liga MX. No menciono al que juega en el Milán porque no jugó el último semestre.


La delantera inglesa tiene jugadores de primer nivel. Solamente por mencionar a dos: su número 10, Jude Bellingham, juega en el mejor club del mundo, el Real Madrid; y su goleador, Harry Kane, fue Bota de Oro en el Mundial de 2018 y máximo goleador en la última Eurocopa, jugando para el gran Bayern Múnich…En fin.


Pero el domingo 5 de julio, once contra once, diez desde el principio del segundo tiempo, competimos de igual a igual. Las distancias se acortaron.


Nos faltó definir, quizá un goleador más letal. Pero la cara que vi de la Selección, el carácter y la mentalidad de muchos jugadores jóvenes, nunca los había visto en una selección mexicana.


Después del 2-0 he visto a otros representativos nacionales perder la cabeza y botar el partido cuando aún faltaba mucho. Vi a Rafa Márquez hacerse expulsar contra Estados Unidos. Terrible. En esta ocasión no me deja un mal sabor de boca.


¿Por qué, en un país de 120 millones de personas, más los 30 millones que están fuera de nuestro país, siendo tan futboleros, no somos una potencia mundial? Algunos dirán, sin razón, que no tenemos los atributos físicos para competir. Yo les digo: ¡patrañas!


Nuestro México mestizo es tan diverso que, parecerá canción de Pedro Fernández, pero somos altos, chaparros, fuertes, delgados… y así me puedo seguir.


¿O cómo? Si somos fruto de la mezcla entre los pueblos mesoamericanos y los españoles, siendo estos últimos una potencia en futbol, ¿cómo que nuestro fenotipo nos lo impide?


Lo que nos lo impide es el sistema del futbol mexicano: un escaso enfoque en fuerzas básicas, un sistema de competencia que prohibió el ascenso, una formación azarosa de jugadores, etcétera.


Por cierto, para aquellos que son tan críticos del gobierno, el futbol en nuestro país es manejado por particulares, por empresarios pues, y así ha sido siempre. Las problemáticas son las mismas que tanto critican en el gobierno: ineficacia, corrupción, escándalos, etcétera.


Apunte al aire


Dicen que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos. Quizá también así nos pasó en el futbol. Los momios de las apuestas marcaban como favorito a Inglaterra, pero había un sentimiento colectivo, del que todos fuimos partícipes, que decía que podíamos, en verdad, ganarle a Inglaterra.


Algo así le pasa a la oposición en cada elección. Al menos desde 2018. Sin hacer mucho durante los años previos, por alguna razón piensan que van a ganar, aunque los momios estén en contra. Aunque sus jugadores sean los mismos de hace 10 o 20 años, o sean nuevos pero sin ningún atributo que los haga competitivos.


Solamente entre ellos se convencen de que esta es la buena y de que el partido hoy mayoritario está cediendo terreno. Así como en 2021 y en 2024, en 2027 estoy seguro habrá muchos sorprendidos.

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