Por: Pbro. Gustavo Herrera.
¿Cuántas personas te han defraudado en la vida?...
¿Muchas?...
A lo mejor, no tantas... Pero lo importante es lo mal que se siente cuando las personas en las que has puesto tu confianza te fallan. Pero aquí viene otra pregunta:
¿A cuántas personas que han confiado en ti les has fallado?
No sé cuál de las dos preguntas sea más dura... Pero eso sí, estoy seguro de que las dos duelen.
¿Por qué somos así?... Muchas veces no queremos hacerle daño a nadie, y menos a las personas que queremos; sin embargo... ¡lo hacemos!
La mayoría de las ocasiones en que fallamos a la confianza que se nos tiene es movidos por nuestro egoísmo. Pensamos en "nosotros"... y se nos olvida el "otro":
"Esto me conviene"... "Si yo me siento bien"... "Es mi vida"... "Déjenme disfrutar"... "Si me equivoco, soy yo"... "Si no me intereso por mí, ¿quién lo va a hacer?"... etc., etc., etc.
Todas estas frases son un intento de justificar nuestro "egoísmo".
Detrás de todo está la actitud de pensar solo en mí...
Actuar de acuerdo con mis intereses, sin importar todo el daño que pueda ocasionar a aquellos que me quieren y han puesto su confianza en mí... ¡Eso es injusto!
Es el momento de analizar si estás defraudando a alguien que te ha brindado toda su confianza... Y te recuerdo: ¡nunca es tarde para corregir los errores!
Empieza hoy... Y, antes de tomar decisiones en tu vida, siempre piensa si con ellas vas a defraudar a alguien que te quiere o no, pues cuando defraudas a alguien que ha confiado en ti le ocasionas un gran daño y dolor... ¡No hagas sufrir al otro por tus egoísmos!
Corrige tus errores y recuerda:
"No hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran".
¡Bonito día!