Por: Pbro. Gustavo Herrera
Hoy quiero hablar de algo que me parece fundamental en toda relación humana: la confianza.
La base de toda relación está en la confianza que se tiene en el otro. En la medida en que confiemos, podremos abrirnos a los demás y ser nosotros mismos, sin apariencias ni máscaras puestas para quedar bien ante los otros.
La confianza debe comenzar por nosotros mismos. Debo confiar en mí, conocerme y valorarme; eso me llevará a actuar con honestidad y sinceridad en mi relación con los demás.
La confianza siempre tendrá como base la sinceridad y la honestidad.
En la medida en que seas honesto y coherente en tu vida, tendrás personas que confíen en ti y, de esta manera, estarás construyendo relaciones auténticas con aquellos con quienes vas caminando en la vida.
Algo que no debemos olvidar es que:
“Cuando en una relación se pierde la confianza… se pierde todo”, y “la confianza se va forjando día a día, siendo coherentes, honestos y sinceros con nosotros mismos y con los demás”.
Seamos personas confiables y, de esta manera, estaremos construyendo relaciones auténticas que nos ayuden a crecer en nuestro diario vivir.