Se acaba el Mundial, nos deja mucho que pensar y, por lo pronto, una última excusa para hablar de futbol.
Por: Horacio Cano
Jorge Valdano, de esos poetas del futbol, dice que el futbol es lo más importante de lo menos importante. De todas las cosas intrascendentes de la vida, el futbol está ahí, en primer lugar en trascendencia.
Los defensores del futbol americano no podrán combatir el hecho de que la final de la Copa del Mundo es vista por miles de millones de personas, mientras que el Super Bowl por cientos de millones. La gran diferencia es que el futbol es el deporte más popular del mundo, mientras que el futbol americano solo es popular, si nos apuramos, en Norteamérica.
Y es tan trascendente el futbol que ayer se pudo ver a gallegos, vascos, catalanes, asturianos, manchegos; vaya, personas de todas las regiones que conforman España, festejar y ondear su bandera.
Es la única temporada en la que parece olvidarse que portar la playera o traer la bandera española representada en una pulsera o en alguna imagen no significa asumir una posición política.
Algo así vivimos en nuestro país con el famoso “¿y si sí?”. Fue tan trascendente que, por un momento, al creer que se podía llegar a otra fase, nos olvidamos de nuestras diferencias y coincidimos en que era posible.
Y vaya que lo fue. Competimos contra el tercer lugar del mundo, que por razones de futbol no pasó a la final.
La trascendencia del futbol también actualizó una frase que he dicho mucho en este espacio: “Echar culpas es de mediocres”. Que si a Egipto le anularon un gol que, para muchos —me incluyo— debió contar, pues a España también le anularon un gol que también debió contar.
Y ahí está. Anotaron los que fueron necesarios, a prueba de árbitros o de VAR.
Apunte al aire
Algunos políticos también le echan la culpa al árbitro de sus fracasos; también lo he dicho. Hoy es tiempo de alianzas, de sumar. No sé a quién le echarán la culpa de perder adeptos o de tener menos alianzas. También es tiempo de congruencia. No puedes estar de un lado y del otro.
Ayer me sorprendió escuchar que Noé Peñaloza estaba cerca de Morena, cuando apenas la semana pasada lo presumían como un activo de Movimiento Ciudadano en Puebla.
¿De qué se trata? ¿Es una jugada de la cuarta transformación para neutralizar la capacidad económica del ingeniero y que no juegue en contra en 2027? ¿O en verdad lo están considerando para subirlo a la boleta?
Ya veremos qué pasa.